Cuida tu Agua

July 23, 2020

Siempre se ha dicho que el agua es vida ¿pero qué significa realmente?... significa que este elemento es necesario e indispensable en el diario vivir y es tan importante como el aire que respiramos, y aca te explicamos por qué...

 

Desde mucho antes que el ser humano llegara a existir en el planeta, el agua ha formado una parte muy importante de la vida. En algunos organismos, casi el 90 por ciento del peso de su cuerpo está compuesto de agua, mientras que en el ser humano hablamos de un 60%. Alrededor del mundo ya comenzó a escasear y esto se hace evidente en algunos lugares más que en otros, pero de manera progresiva todos llegaremos a un mismo punto y hay que empezar a hacer algo para evitarlo.

El agua potable que consumimos a diario es un servicio básico de gran importancia para todo el mundo y que la mayoría damos por sentado desde siempre, pero muchas personas no tienen conciencia del largo proceso que permite que este precioso elemento llegue a nuestras casas. Su elaboración comienza a partir de lo que se obtiene de los ríos, los lagos y los pozos subterráneos, donde las compañías dedicadas a ello se encargan de transformarlo mediante una serie de procesos altamente industrializados, para así obtener un producto limpio y sanitizado, listo para el consumo humano.

 

Dichos procesos conforman el llamado “ciclo hidrológico”, que comienza con la evaporación del agua desde la superficie, y a medida que se eleva el aire humedecido se enfría, transformando el vapor en agua mediante un proceso llamado condensación. Las gotas se juntan y forman una nube, para luego caer por su propio peso, dando origen a la precipitación. Si en la atmósfera hace mucho frío, el agua cae como nieve o granizo. Si es más cálida, caerán gotas de lluvia.

 

El origen del agua se remonta a unos 4.000 millones de años atrás, cuando la Tierra primitiva se fue enfriando, lo que permitió al vapor de agua presente en la atmósfera condensarse lo que dio como resultado las primeras lluvias, formando así los océanos. Ahora se sabe que la Tierra es el único planeta del sistema solar que presenta agua en estado líquido, que es la principal fuente de vida.

 

Si la tierra es el planeta que más agua posee, su cuidado y mantención resulta fundamental, pues no tenemos otras alternativas para ir a buscar y cualquier opción está muy lejos de ser factible en este momento. El solo hecho de emigrar a otro mundo representaría un lujo económico y tecnológico que no estaría al alcance del ser humano, de manera que para asegurar la sustentabilidad del planeta, debemos asumir la obligación como especie, de proteger los recursos naturales.

 

Si nos ponemos a pensar detenidamente, el 70% del planeta tierra está compuesto de agua, el problema es que solo el 0,025%, es apta para el consumo humano. Un recurso limitado cuya demanda, según las previsiones de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), se disparará globalmente hasta un 55% antes del 2050.

 

El volumen total de agua en la Tierra es de 1.386 millones de kilómetros cúbicos, distribuidos en océanos, casquetes polares, glaciares, lagos, ríos, agua subterránea y en la atmósfera. Alrededor de 1.338 millones de kilómetros cúbicos de esa agua equivalentes al 96,5%, se encuentra en mares y océanos, es decir, es agua salada que no se puede beber.

 

Una opción que se ha ido desarrollando con el tiempo es la de convertir el agua salada en agua dulce, pero ¿es eso posible?. Existe un proceso llamado desalinización o desalación del agua, que consiste en un tratamiento para eliminar el exceso de sodio, las bacterias y otros microorganismos presentes y así convertirla en agua potable para su distribución.

 

Actualmente Arabia Saudíta, es uno de los países pioneros en desalinización de agua del mar junto con Emiratos Árabes, Libia, Kuwait, Qatar, Estados Unidos, Japón y España. En Arabia se estima que cuatro de cada cinco litros que se consumen provienen de plantas desalinizadoras.

 

El problema con este proceso es que resulta demasiado costoso y además necesita un suministro de energía muy alto, lo que a la larga es contraproducente ya que podría llegar a dañar el ecosistema, teniendo en cuenta que la actividad industrial es uno de los principales agentes que inciden en el calentamiento global. Nuestra forma de vida moderna, promueve el consumismo y la explotación de los recursos naturales, afectando de una u otra forma el ciclo natural de las lluvias y por ende, el mantenimiento de las fuentes de agua necesarias para vivir.

 

En América latina el país que mas sufre con este problema actualmente es Venezuela,  que aparte de estar viviendo en un colapso económico y social, se estima que un 11% de su población no tiene acceso al agua potable, un problema que se ha agudizado por la pandemia mundial donde el agua es de vital importancia para mantener la salud de la población.

 

Con todo esto, es momento de reflexionar y buscar maneras de ahorrar agua, de reutilizarla y si es posible reciclarla. El mundo está viviendo momentos difíciles con la pandemia y la crisis económica a causa de la misma, sin embargo a partir de las crisis nos hacemos más fuertes y nos adaptamos a lo que se nos venga, lo importante es no descuidar aquellas cosas que son mas importantes para nuestra subsistencia y de las generaciones venideras.

 

 

Algunos buenos consejos para ahorrar y reutilizar el agua para ir poniéndolos en práctica:

 

1. Recoger el agua de lluvia

Coloca cubos fuera de tu casa para que el agua de lluvia se acumule, o aprovecha las canaletas y desagües de la casa para juntar agua. Utiliza el agua recogida para regar las plantas, lavar el coche y limpiar los muebles de exterior. Algunas personas llegan a instalar en su hogar todo un sistema de recolección de aguas pluviales.

 

2. Aprovechar el agua fría de la ducha

En la ducha siempre hay que esperar algo de tiempo hasta que el agua sale a la temperatura deseada; mientras lo haces recoge el agua en cubos y luego utilízala para usarla en el retrete, regar las plantas, limpiar o lavar.

 

3. Recoger las aguas grises

Estas aguas proceden del uso de la ducha, la lavadora o el fregadero. Puedes volver a usarlas incluso para regar el jardín siempre y cuando no contenga químicos. Se puede instalar un sistema que conecte los desagües de los lavabos y bañeras a un depósito. En dicho depósito se realizarán los tratamientos adecuados de depuración que dejan el agua lista para la reutilización y llevar el agua hacia las cisternas.

 

4. Poner platos en las macetas

Coloca bajo las macetas de tus plantas un plato que recoja el agua sobrante del riego y usa el exceso para regar otras.

 

5. No tirar el agua de las ollas

El agua que utilizas para cocinar la verdura es ideal para regar las plantas. Esto es importante ya que de esa manera reducimos y hacemos la diferencia ante el riesgo de perder el agua. Juntos podemos cambiar la situación actual solo hay que seguir trabajando en ello y no perder la esperanza de construir un mundo mejor.

 

 

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