La Ideología que "Mató" a Star Wars.

No es ningún secreto que la mayoría de los fans mas veteranos de la saga galáctica odiaron la trilogía de secuelas, pero mas allá de los gustos personales de cada uno, es evidente que las ultimas producciones de Disney fallaron en muchos aspectos y aqui intentaremos explicar por qué...



Cuando Star Wars se estrenó en 1977 fue toda una revolución en el cine, no solo por sus innovadores efectos especiales que fueron la sensación de la época, sino por su estilo de narrativa que se alejaba de las historias deprimentes que habían sido la tónica de la ciencia ficción durante los años previos. George Lucas presentó al mundo una pelicula que reencantó a los jóvenes con el cine de aventuras, gracias a una cinta dinámica y simple en apariencia, pero que tenía un trasfondo lleno de misticismo.


Para crear su odisea galáctica, Lucas se basó en los antiguos seriales en blanco y negro de Flash Gordon, aventurero espacial creado por Alex Raymond que debutó en los cómics en los años 30’. También tomó inspiración de las películas japonesas como “La Fortaleza Escondida” y “Los Siete Samurais” de Akira Kurosawa. Además, aunque el realizador nunca lo ha mencionado, muchos de los elementos de Star Wars tienen semejanzas a sagas literarias como “Dune” de Frank Herbert y “Fundación” de Isaac Azimov, pero una fuente que si fue reconocida por él, es “El Héroe de las Mil Caras” (1949) de Joseph Campbell.


Este libro no es una novela, sino mas bien un ensayo en donde Campbell plantea el mítico “Viaje del Héroe”, una especie de patrón narrativo que se repite a lo largo de la historia en muchas culturas, gracias a las leyendas habladas o escritas que forman parte de nuestro inconciente colectivo, y que replican ciertos personajes arquetípicos (Termino acuñado 30 años antes por el psicólogo Carl Jung). De acuerdo a este autor, el viaje del héroe se podría resumir en tres etapas principales 1. El llamado (el héroe reticente es lanzado a la aventura), 2. La Prueba (el héroe atraviesa un conflicto que lo cambiará para siempre) y 3. El Retorno (El héroe regresa para enfrentar sus demonios, utilizando lo aprendido).


Esto básicamente describe la odisea de Luke Skywalker en la trilogía original y también el viaje de Anakin en las precuelas, la diferencia es que éste último falla al enfrentar la prueba y cae en la oscuridad, para ser posteriormente redimido por su hijo, quien si logra completar su travesía. Dentro de los llamados arquetipos también podemos ver representados a varios de los personajes de Star Wars como el anciano sabio o mentor del héroe (Obi-Wan y Yoda), el heraldo que lleva el mensaje impulsando al héroe (R2), el amigo o compañero del héroe (Han Solo), La Musa (Leia, Padme), el camaleón que nunca se sabe sus verdaderas intenciones (Lando), la sombra o villano (Darth Vader, el Emperador), el Bufón (C3PO, Chewbacca, Jar Jar), etc.


La saga compuesta hasta entonces por 6 películas y 2 series animadas (Clone Wars y Rebels), se convirtió en un éxito a nivel mundial y parte de la cultura popular en el transcurso de 35 años, congregando a nuevas generaciones de fans, que pasaron el legado de padres a hijos, y que esperaban poder ver más de ese rico universo.

En 2012, Lucasfilm y todos los productos y licencias relacionadas fueron adquiridos por Disney, que manifestó la intención de continuar la saga Skywalker desarrollando una tercera trilogía que completaría la historia principal. Todo era puro amor y promesas en ese momento, ya que además Lucas le confió su creación a su “amiga” Kathleen Kennedy, quien fue elegida presidenta de Lucasfilm y prometió seguir por la misma línea que él había trazado, sin embargo, una vez que comenzaron a trabajar en las secuelas le dieron la espalda a Lucas, y dejaron de lado todo lo que ya estaba escrito para hacer su propia versión de Star Wars. De esta forma, todo el conjunto de Novelas, cómics y video juegos que conformaban el rico universo expandido, pasó a llamarse “Legends” y quedó fuera del nuevo canon de Disney.


Así, en 2015 se estrenó el Episodio VII titulada “El Despertar de la Fuerza” que trajo de vuelta a los personajes clásicos pero como secundarios, presentando otros nuevos para esta generación. La película dirigida por J.J. Abrams fue bien recibida en general obteniendo buenos ingresos en taquilla, pero decepcionó a muchos incluyendo George, ya que en vez de aportar cosas nuevas más bien parecía un reboot de la cinta original. A esta le siguieron “Los Últimos Jedi” (2017) y “El Ascenso de Skywalker” (2019).


El conflicto se desató con el episodio VIII ya que el director Ryan Johnson decidió olvidar gran parte de los temas planteados por Abrams en la cinta anterior y hacer las cosas a su manera, en gran medida influenciado por Kathleen Kennedy con quien tenía una relación muy cercana. De esta forma el segundo capitulo de esta trilogía se sintió extraño y diferente, pasando por alto muchos de los elementos que Lucas tomó en cuenta para dar forma al argumento de la saga. A nivel cinematográfico Los Últimos Jedi es impecable eso no se pone en duda, pero de alguna forma el tratamiento de los personajes no se sentía del todo correcto y el resultado dividió a los fans como nunca se había visto.


Para el Episodio IX Lucasfilm trajo de vuelta a Abrams para intentar darle un buen cierre a la historia, pero el daño ya estaba hecho. En vez de seguir una hoja de ruta clara y coherente, esta nueva trilogía parecía un copia y pega de varios elementos de las películas anteriores, sin mucha lógica ni coherencia, de tal forma que el capitulo final se dedicó a “corregir” el rumbo de lo que se había planteado en la película anterior, a la vez que intentaban cerrar los arcos argumentales presentados en el VII. La cinta aunque es divertida y correcta, se siente más bien un intento de contentar al público, llena de “fan service” y momentos que en realidad no aportan mucho a la trama general, pero que funcionan en el momento.

La nueva trilogía había terminado, y a muchos les dejó un sabor amargo, pero ¿Qué fue lo que falló?... básicamente hubieron dos cosas, primero a diferencia de George Lucas que tenia bastante claro el argumento central de la historia y el rumbo que iba a seguir desde un comienzo, estas películas fueron armando todo sobre la marcha, sin una linea establecida o alguien que le dijera a los guionistas hacia donde querían llegar. Lo segundo, es que se omitieron por completo los fundamentos básicos de los arquetipos clásicos al momento de crear los nuevos personajes, utilizando en lugar de ello una derivación popular de los conceptos planteados por Jung y Campbell, los “estereotipos”.

El estereotipo se concibe como la percepción exagerada y simplificada que se tiene sobre una persona o grupo de personas, que comparten ciertas características y a diferencia de los Arquetipos que son universales y reconocibles a nivel inconciente, el Estereotipo es una deformación de este concepto basado únicamente en aspectos socioculturales que estén de moda en la época en que éstos se presentan. Por eso los nuevos personajes se sienten extraños, ligeramente familiares pero no del todo correctos, de tal forma que Rey, Finn y Poe no comparten las características que hicieron inolvidables a Luke, Han, Leia y los demas. Además de eso, cambiaron la naturaleza de los originales, sin un desarrollo narrativo convincente que explicara el porqué de esos cambios, haciéndolos casi irreconocibles para los fans de antaño.


Los estereotipos a menudo están motivados por criterios de mercado, ya que al asignar ciertas características a un grupo de la población, te permite identificar los elementos a los que ese grupo reaccionará mejor como consumidor. Kathleen Kennedy es productora pero no desarrolladora de contenidos, y ese fue el mayor problema con los nuevos productos de Star Wars, ya que fueron concebidos bajo un criterio comercial y no argumental. Ya sea porque ella no tuvo la iniciativa o la suficiente humildad de reconocer que el tema la superaba no hizo lo mas lógico, poner a cargo a alguien que si se manejara con la historia.


En lugar de eso, se dedicó a impulsar su propia agenda ideológica basada en gran medida en estos estereotipos que chocaron directamente con lo que los fans querían. Esa ideología lleva a colocar personajes de cierto género o etnia sin ninguna razón, y sin darles un adecuado desarrollo. Por ejemplo en la trilogía clásica Lando Calrissian aparece menos tiempo en pantalla que Finn en las secuelas y aun así tiene más carisma y sabemos mas de su historia por la manera en que fue escrito. Rey es presentada como la protagonista de esta nueva trilogía, pero justifican sus habilidades solo por ser nieta de Palpatine sin una mayor explicación al respecto, de ahí que muchos la hayan catalogado de “Mary Sue” (Personaje idealizado y poco desarrollado que posee de habilidades inverosímiles dentro de la historia).

El problema no es que sea una protagonista femenina ya que si la comparamos con Leia o Padme Amidala que si son personajes femeninos fuertes, Rey tiene un arco argumental mucho más deficiente y eso hace que resulte más difícil empatizar con ella o entender sus motivaciones. Sin embargo, ha habido otros productos de la era Disney que si han funcionado como Rogue One, una historia separada de la saga Skywalker pero que tiene el espíritu de las películas originales o la serie The Mandalorian, que ha fascinado a los fans nuevos y antiguos. Y lo que tienen en común estas últimas, es que fueron hechas por realizadores que sienten amor y respeto por la saga, la conocen bien y saben perfectamente lo que la ha hecho perdurar a través del tiempo.

Así que el problema con las secuelas se reduce a que fueron creadas por gente que no sabe, que dice conocer Star Wars pero en realidad no es así, y cuya finalidad parece ser únicamente vender juguetes y servir a una agenda ideológica basada en estereotipos, que nada tiene que ver con la franquicia ni con el mundo del entretenimiento. La finalidad de las películas o las series es distraernos de la realidad y no darnos en la cara con ella, de tal forma que el desarrollo de personajes debe estar al servicio de la historia y no acomodar la historia para incluir a uno u otro.


En su apuro por ganar dinero fácil, Disney quiso correr antes de saber caminar y lanzaron la primera idea que se les vino a la cabeza sin darle antes un par de vueltas o pensar si iba a funcionar. Pero para ser justos no todo es malo, hay cosas de las secuelas que funcionan bastante bien (más allá del apartado técnico que es impecable). La historia de Kylo Ren es interesante y su relación con Rey es de lo mejor que hay en estas películas, al igual que los duelos de sables de Luz que visualmente son hermosos, el problema es que cuando no te importan lo suficiente los personajes, esas secuencias pierden fuerza.


Afortunadamente parece ser que Disney ya se dio cuenta de su error y ha empezado a cambiar las cosas, por desgracia es tarde para hacer de nuevo los episodios 7, 8 y 9 considerando que Carrie Fisher ya no está y los demás miembros del elenco original dieron por finalizada su participación en la saga. A pesar de todo, siempre hay formas creativas de recuperar un producto y el tiempo muchas veces es benévolo con algunas cintas poco apreciadas en su momento así que quien sabe, quizá en 30 años mas el público mire hacia atrás y descubra en las secuelas aquello que nosotros vimos en Star Wars la primera vez, y que nunca hemos podido olvidar.



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