En Casa del Herrero...

July 9, 2020

Todos hemos conocido a ese tipo de personas que son buenos para dar consejos pero no para seguirlos, quizá hasta tu mismo seas uno de ellos, pero ¿que se esconde realmente detrás de esto?.

 

 

Muchas veces hemos escuchado comentarios acerca de que los psicólogos son los que mas problemas tienen o que los médicos son los peores pacientes, pero todos hemos caído en el juego de aconsejar a nuestros amigos o familiares sobre diversos temas, sin embargo al momento de poner en practica nuestras propias recomendaciones, fracasamos estrepitosamente.

 

Es que claro, resulta más sencillo observar las cosas desde afuera y opinar sobre la vida de los demás que mirar hacia adentro y ver que pasa con nosotros mismos. Todos somos “expertos” en aconsejar al resto y ofrecer diferentes soluciones que para uno resultan fáciles y hasta evidentes, pero no es tan simple cuando uno esta involucrado en el problema, ya que existen diversos factores que influyen al analizar una situación y muchos de ellos tienen que ver con nuestra experiencia personal o el estado emocional en el que nos encontremos.

 

Estos elementos a menudo bloquean la capacidad de evaluar una situación y nos dificulta el llegar a la conclusión obvia, incluso cuando un agente externo nos señala el camino a seguir. Es por ello que los terapeutas descubrieron hace mucho tiempo, que decirle a la persona lo que tiene que hacer no es la solución y a largo plazo eso puede empeorar las cosas, porque a menudo hacemos lo opesto a lo que se nos dice.

 

Es cómodo decir que vamos a hacer dieta, a dejar de fumar o alejarnos de una relación tóxica que nos hace daño, pero al momento de hacerlo nos cuesta dar el primer paso, porque nos encontramos atrapados en un modelo de conducta que es difícil de cambiar de un día para otro. Quizá incluso a un nivel inconciente dudamos de nuestros propios consejos, pensando que si aquello funciona para otros, quizá no sea suficiente para uno.

 

Por otro lado, a veces cometemos el error de pensar antes en el resto que en uno mismo. Eso se debe a que es más fácil enfocarse en los problemas de los demás que en los propios y también puede ser producto de una baja autoestima, ya que a veces podemos caer en el error de  miramos en menos, y considerar que los otros son más importantes, pero no es malo ser un poco “egoísta” de vez en cuando y pensar un poco en nosotros. Hay que buscar el equilibrio entre ser generoso con otras personas y velar por nuestra propia salud mental, ya que si siempre estamos buscando la aprobación del resto, solo estamos proyectando nuestras propias inseguridades, volcando hacia otros esa misma atención que nos gustaría recibir.

 

Pero a fin de cuentas, por mucho que nos digan como solucionar una situación puntual, el proceso de modificar una conducta requiere en primer lugar que cada persona asuma y se de cuenta de que tiene un problema. Posteriormente uno recopila información del entorno, formulando alternativas y a partir de nuestra propia experiencia y estado mental, decidimos el camino a seguir. Por desgracia la elección no siempre es la mejor, pero durante el ensayo y error vamos aprendiendo, e incorporando nuevas herramientas para manejar las dificultades.

 

A veces sabemos lo que hay que hacer, pero solo buscamos una confirmación de que vamos por el camino correcto y las opiniones de otros nos ayudan a evaluar la factibilidad de nuestro plan. Es importante aprender a escucharnos, a buscar nuestras propias soluciones y hacerle caso a los consejos que les damos a otros. Todo empieza por un primer paso, un pequeño cambio de actitud, hacer algo diferente que genere el suficiente impulso para cambiar, para desarrollar nuevas herramientas.

 

Pasos para tomar una decisión difícil:

 

1. Antes de tomar una decisión, se debe considerar las posibles consecuencias.

2. Sigue tu instinto.

3. Reduce las opciones, buscando consejo en personas de confianza.

4. Evita la presión social al momento de seleccionar tus opciones.

5. Siempre toma en cuenta tus gustos e intereses y no los del resto.

6. Ten en cuenta siempre tus objetivos y lo que quieres lograr.

7. Una vez que tienes claro el camino, toma impulso y lánzate sin dudarlo.

 

 

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