Confieso que mi pene es demasiado pequeño


Esto es lo que realmente se siente el tener poca dotación.


Como toda la anatomía, el largo del pene varía de un hombre a otro. Y si bien el tamaño de tu paquete no condiciona tus capacidades en la cama, se tiende a creer que a mayor tamaño, mejor.


Tres hombres de pene pequeño nos revelan cómo se sienten con sus genitales y los efectos que ha traído en sus vidas. Sus nombres fueron cambiados.

¿Qué edad tienes?

Pedro: 26

Juan: 25

Diego: 33

¿Tienes sexo con mujeres, hombres o ambos?

Pedro: He dormido con ambos, pero llevo cinco años con la misma mujer.


Juan: Mujeres.


Diego: Mujeres, aunque experimenté con hombres entre los 20 y 25 años.

Afirmas que tu pene es pequeño, ¿cuánto mide?

Pedro: 10 centímetros aproximadamente en erección, pero cuando está flácido pareciera que no hay nada.


Juan: 9 centímetros erecto y 4 flácido.


Diego: 7 centímetros en erección.


*(Nota: un pene promedio mide 9 centímetros flácido y 15 en erección)

¿Cuándo te diste cuenta que medías menos que el promedio?

Pedro: Creo que en la secundaria, cuando empecé a ver porno. Llegué a la conclusión que todos tenían un pene más grande que el mío.


Juan: Al comienzo de mi adolescencia. Cuando tenía 13 años, noté en las duchas de la escuela que los penes de mis compañeros eran notablemente más grandes que el mío. Mi pene se veía diminuto en comparación. Así, empecé a prestar atención a los penes de otros hombres y rápidamente me di cuenta que tenía uno pequeño.


Diego: Alrededor de los 13 años, cuando veía a los otros chicos en las duchas. Ver sus penes más grandes y con vello púbico me hacía sentir inferior. Sentía que debía ocultar mis genitales para evitar ser el objeto de burlas. Asumí que me iba a desarrollar más tarde, pero cuando finalmente me salió vello púbico, a los 15, mi pene se quedó prácticamente del mismo tamaño.

Mientras crecías, ¿cómo te sentías con el tamaño de tu pene?

Pedro: Siempre me preocupó el tener uno pequeño, pero no tuve la certeza hasta que tuve un computador.


Juan: Me sentía avergonzado. En las duchas me cambiaba de ropa arrinconado, sintiendo ansiedad de que otro vería mi pene y se reiría.


Diego: Era tímido al respecto y quería que fuera más grande. Me limitaba a no ir más allá de besar a las chicas, porque sentía que mi pene sería objeto de ridiculización con mis compañeros de escuela y, después, con mis compañeros de trabajo.

¿Y cómo te sientes ahora?

Pedro: Soy muy ambivalente respecto al tamaño de mi pene ahora que soy adulto. Siempre me las he arreglado para tener una saludable cantidad de buen sexo (independiente del porte).


Juan: De a poco he aceptado que tengo un pene pequeño y que es algo que no puedo cambiar. Aún evito desvestirme frente a otros hombres y me complica admitir que no estoy dotado, sin embargo, no siento el mismo nivel de vergüenza que sentí mientras crecía.


Diego: Ahora estoy contento con mi pene, ya que desarrollé un fetiche por la humillación. Tengo una cuenta de Twitter sobre humillación de penes pequeños, donde hombres sumisos con penes diminutos son ridiculizados y castigados, generalmente por mujeres dominantes. Ellas permanecen vestidas mientras los hombres son desnudados o feminizados con maquillaje y ropa interior femenina para obligarlos a masturbarse o a realizar labores domésticas o bailes.


En tu experiencia, ¿les importa tu tamaño a tus compañeros sexuales?

Pedro: Creo que definitivamente sí le importa a tus compañeros, pero, a pesar de ello, puedes complacerlos si eres competente en la cama. También creo que la seguridad personal juega un rol importante en ser un buen amante. La ansiedad te lleva a un mal desempeño sexual.


Juan: Creo que me importa más a mí que a ellos; sin embargo, nunca he podido lograr que una mujer alcance el orgasmo con el sexo penetrativo. Cuando perdí mi virginidad, temía mucho que mi compañera se reiría o me abandonaría, así que inicialmente no buscaba el sexo. Cuando tuvimos intimidad, ella nunca dijo algo, y durante nuestra relación tampoco sacamos el tema. Poco después que terminamos vi una conversación en su perfil de MySpace donde bromeaba con un par de amigas sobre mi “diminuto pene”. Quedé en shock y me sentí horrible por semanas. Desde entonces, me aseguro de hablar sobre ello con mis compañeros sexuales en vez de ignorar el tema.


Diego: Sí. He visto a chicas visiblemente decepcionadas y que luego van y le cuentan a sus amigas. Una vez fui a un club y llevé a una chica a casa, ella se opuso a dormir conmigo cuando vio mi dotación. Una semana después, todos en el club estaban hablando de lo chico que era mi pene. Estuve devastado, pero poco después comenzó a excitarme la idea de tener a mujeres burlándose de mi pene. Me estimula sexualmente el pensar que ellas saben lo pequeño que es y que piensen que no podré complacerlas, especialmente en una cultura que nos remarca la idea que los penes grandes son deseables. Además, cuando estoy en una relación, fantaseo regularmente con mi pareja deseando a hombres bien dotados y practicamos el cuckolding, que es cuando tu pareja te hace presenciarla teniendo sexo con otro.

¿Y qué pasa socialmente, en tu interacción con otros hombres?

Pedro: Estoy seguro que sí importaría si quisiera acostarme con uno, pero la mayor parte del tiempo, cuando compartes un trago con tus amigos, no es un tema del cual se hable orgánicamente.


Juan: Todavía siento la necesidad de ocultar mi pene de la vista de otros hombres en las duchas. Cuando voy a un baño público uso los cubículos, no los urinarios. Mi problema es que mi pene erecto ya es pequeño, cuando está flácido es minúsculo. No es socialmente aceptable en la cultura masculina tener el pene chico. Tener una gran dotación es algo viril, tener poca no. Las bromas entre hombres están muy centradas en tener el pene grande y me he unido a ellas por obligación, a pesar de estar consciente de tener un miembro diminuto.


Diego: No creo que importe mucho ahora. En mi etapa escolar era un problema, pero además del ocasional mensaje de burla en las redes (que no me molesta), noto que en general los hombres no hacen bromas sobre mi tamaño.

¿Cómo influye el tamaño de tu pene en la forma en que tienes sexo?

Pedro: Definitivamente busco más realizar sexo oral antes de la penetración. Esto viene de la preocupación de no poder complacer a mis parejas sexuales solo con el sexo penetrativo.


Juan: El grosor de mi pene también es modesto, así que prefiero las posiciones en las que la vagina de mi pareja se siente más apretada. Mi favorita es una variación del estilo perrito, donde yo la penetro, ella cierra sus piernas y yo las mantengo abiertas. Esto da una sensación más ajustada y me da más placer. Nunca he podido llevar a una mujer al orgasmo con la penetración exclusiva, así que me dedico mucho a los juegos previos, especialmente el sexo oral. ¡Mi compañera disfruta mucho que mi rostro pase tanto tiempo entre sus piernas! Cuando ella está encima se ubica en una posición que permite una mayor penetración. También he descubierto que los cockrings, o anillos de pene, son de gran ayuda.


Diego: No soy muy experimentado, pero la posición del misionero me resulta bien. Al igual que el estilo perrito, si ella se acomoda bien. Que la mujer esté arriba me resulta conveniente, pero por lo general me dicen que no sienten mucho. La posición de cuchara no me resulta, me han preguntado “¿ya entraste?” en más de una ocasión. Una vez utilicé un cinturón strap-on, o prótesis, con una ex y fue sorprendente la diferencia en su reacción al estímulo.

¿Deseas tener un pene más grande?

Pedro: Por supuesto, ¿a quién no le gustaría tener una mayor dotación? Estoy cómodo con mi tamaño a modo general, pero si tuviera la oportunidad, claro que lo cambiaría.


Juan: Sí. Creo que he sufrido de baja autoestima por tener un pene chico, pero estoy tratando de sentirme menos avergonzado por aquello y aceptándolo más. Hablarlo con mi novia y sentir que no le importa me ha hecho sentir mejor. Tenemos una vida sexual saludable y la cultura en la que vivimos, de “más grande es mejor”, no cuenta toda la historia. Tengo un pene pequeño y estoy aprendiendo a estar satisfecho con ello y a aceptarlo. Quizás un día me sienta orgulloso de mi miembro.


Diego: Solía hacerlo, pero ya no. Llegué a sentirme a gusto con mi tamaño tras el descubrimiento del fetiche de humillación de pene pequeño, al darme cuenta que había un nicho específico para lo que tengo y que lo disfruto sexualmente. Suena extraño, pero me gustaría reducir mi pene si fuera posible. He buscado la posibilidad de achicarlo a través de dietas y ejercicios, pero, además de cirugía, que no consideraría, no existe otra forma de reducir el tamaño del pene.


¿Qué le dirías a la sociedad sobre los hombres con el pene pequeño?

Pedro: Es más común de lo que se piensa. Los hombres con penes “promedio” y más pequeños probablemente doblan en número a aquellos con penes muy grandes.


Juan: Que no se alteren si se encuentran con uno y que sean honestos. Si un hombre tiene un pene pequeño, probablemente está consciente de aquello. Haz que se sienta cómodo y de seguro harás que el sexo sea mejor para ambos. Ah, y trata de evitar sobrenombres afectivos con su pene. Mi compañera trató a mi pene de “cosita chica linda” una vez y no terminó nada de bien.


Diego: Si estás con alguien con un pene chico, conócelo bien y asegúrate que te conozca. Traten de encontrar cosas que funcionen para ambos. No tengan miedo de hacer preguntas o de decir cuándo algo no funcione para ti. También me gustaría agregar que, a pesar del tamaño de mi pene y mi fetiche por la humillación, soy realmente un hombre feliz y extrovertido.

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