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@2016 Patricio Junemann

El estigma social que viven los hombres “de 30 años y más” que aún son vírgenes

El sexo es uno de los mayores placeres contemporáneos, sin embargo no todos pueden tener una vida sexual activa, pues aún existen personas que a una edad adulta siguen siendo vírgenes o en caso que hayan tenido sexo, son inexpertos.

 

Pero eso no es todo, ya que quienes carecen de experiencia en la intimidad, se han transformado en el blanco de burlas por parte de sus pares, ya que para quienes han experimentado la sexualidad desde la adolescencia es inconcebible que personas por sobre los 30 años no hayan tenido sexo.

 

Dicha situación quedó de manifiesto en un estudio publicado en The Journal of Sex Research, centrado en 560 heterosexuales con edades comprendidas entre los 18 y los 71 años, que demostró que las personas sin experiencia sexual (que no han experimentando la penetración), se sienten estigmatizadas por ser vírgenes.

 

Si incluso Enrique Rojas (1992), psiquiatra español, habla en sus publicaciones de la “idolatría del sexo” en nuestra cultura. Tanto es así que la vida sexual activa se ha convertido en un indicador de éxito personal e incluso la iniciación del plano íntimo ha llegado a transformarse en una demanda social, por lo que, cumplir o no con esa petición te otorga un cierto lugar en la sociedad.

 

Es así como un adulto que se mantiene virgen es visto y etiquetado como alguien “raro”, “diferente”, es una especie de individuo que no ha cumplido una demanda considerada “básica” llegada cierta edad en nuestra cultura, lo cual le da una connotación de “fracasado”. De acuerdo a lo anterior, es que las personas sexualmente inexpertas llegan a ser marginados por los demás, incluso en su entorno más cercano, y no siempre de una forma explícita, pero aún así ellos lo notan.

 

Pero ¿cómo afecta esto a quienes carecen de experiencia sexual? Es inevitable que aún cuando la persona viva su virginidad desde una elección personal basada en convicciones, tal conducta del entorno lo termine dañando.

 

Tal estado se debe a la importancia que ha tomado el sexo actualmente; plano en que las redes sociales  y la publicidad erotizan  a diario su contenido, transformando al sexo en un “valor supremo”.

 

“Somos seres sociales, y la opinión que los otros tienen de nosotros afecta en alguna medida nuestra propia percepción. La presión social es tan fuerte que estas personas terminan sintiéndose como un “bicho raro” ante el resto. Asimismo, viven su virginidad como algo anormal, se cuestionan a diario de su “estado”, pues sienten que no encajan en su círculo, ya que perciben una clase de incomprensión y cuestionamientos por parte de quienes no respetan ni se dan el tiempo de entender su condición”, expresó Ornella Gaytan Callejas, psicóloga de la Universidad Católica de Valparaíso.

 

Frente a dicha presión social, estos adultos sienten vergüenza de su virginidad, y por lo tanto tienden a mentir en torno a su intimidad, inventando en muchos casos una vida sexual muy activa para librarse de las preguntas y comentarios incómodos. Una especie de paradoja presente en una sociedad que llama a la inclusión, pero que a la vez margina al que es diferente en este tipo de temáticas.

 

Si bien es cierto que tener sexo trae consigo ventajas a la salud de la población (aumenta el sistema inmunológico, disminuye la presión arterial, disminuye el estrés, etc.) esto no significa que quienes carezcan de vida íntima de forma frecuente se vean privados completamente de dichos beneficios, ya que existen otras formas de adquirirlos, como a través del deporte y de una alimentación saludable.

 

Pero, ¿Por qué razón un grupo minoritario guarda su virginidad hasta la adultes? Las razones pueden ser diversas, pues hay quienes se mantienen castos por una opción de vida, siguiendo ciertos principios, en muchos casos religiosos. En tal caso, la virginidad es una elección y no un tema de circunstancias.

 

Además están los hombres que dicen no haber tenido la oportunidad de iniciar la vida sexual, ya sea porque se han mantenido fieles a su ideal de terminar su virginidad cuando encuentren a la persona adecuada, o bien, porque no se han sentido capaces de hacerlo. En tal caso, existe un tema de inseguridad, pues se trata de personas con baja autoestima que no se sienten atractivos para el resto, no han tenido éxito en sus relaciones amorosas previas o incluso nunca han llegado a la intimidad.

 

Del mismo modo, existen aquellas personas que la vida sexual y de pareja no es una prioridad, y en su lugar han priorizado otras áreas como el desarrollo laboral o la dedicación a su núcleo familiar, de tal forma que han llegado a los 30 años sin haberse iniciado sexualmente.

 

Asimismo, podríamos hablar  de una falta de deseo sexual. Este último grupo puede tener un trauma a la base, por ejemplo, haber sido víctima de abuso en la infancia, o haber presenciado situaciones de violencia sexual.

 

Plano en que el sexólogo Esteban Cañamares (2009), señala en una de sus publicaciones que entre las causas más comunes por las que un grupo menor se mantiene virgen, está el miedo a enfrentarse a aspectos sexuales propios que posiblemente permanecen dormidos u ocultos, como por ejemplo: tendencias homosexuales, inclinaciones masoquistas, sádicas, miedo a la lujuria o al dolor.

 

 

Pero mantenerse virgen (pasado los 30 años) trae consigo una serie de ventajas y desventajas que detallamos a continuación:

 

Ventajas:

 

- Son personas que no tienen riesgos de contraer enfermedades de transmisión sexual.

 

- Al momento de iniciar su vida sexual, lo harán con la suficiente madurez biológica, psicológica y emocional.

 

- Son personas capaces de ampliar su capacidad de experimentar placer a través de otro tipo de actividades, como el deporte, la música, el arte, etc.

 

- Los inexpertos sexualmente son capaces de llegar a una mayor intimidad emocional cuando inician una relación, ya que poseen la capacidad de descubrir y relacionarse con el otro de diferentes formas antes de llegar al encuentro erótico.

 

Desventajas:

 

- En algunos casos, estas personas se van volviendo inseguras a si realmente son atractivos para al sexo opuesto, como también a su forma de desenvolverse sexualmente en un futuro.

 

- Se sienten inseguros, ya que ellos se saben “inexpertos” frente a una sociedad que casi en su totalidad es activa sexualmente.

 

- Puede generar frustración en torno a ciertas expectativas personales, como por ejemplo, formar familia.

 

Contexto en que la experta sostiene que para lidiar con esta situación de inexperiencia, la persona debe tener en cuenta que carecer de una vida sexual activa no es algo anormal como la sociedad los hace creer; sino que es una situación que no implica una patología ni menos un estado para sentirse como una especie de “fenómeno” ante sus pares.

 

Asimismo, deben tener claro que su valor y éxito personal no radica en su vida sexual, por lo tanto, es fundamental que desarrollen la suficiente confianza en sí mismos para no ceder a las presiones sociales. Por lo que, es vital que al momento de decidirse por querer experimentar un encuentro sexual no lo hagan por la presión de los pares, sino porque realmente están preparados y lo desean concretar.

 

Por eso la recomendación es intentarlo cuando la persona se sienta preparada y cómoda a tomar tal determinación, ya que una mala experiencia podría truncar más aún la vida sexual de inexpertos.

 

 

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