¿Cómo visto después de los 30?

July 24, 2020

Probablemente llegar a los 30 es una etapa difícil para muchos hombres y tu guardarropa lo resiente. ¿Tienes una idea de cómo vestir? Lee con atención y encontrarás la solución.

 

 

El hecho de que cumplas 30 años no quiere decir que ahora debas ser un señor simplón y carente de estilo. Llegar a los 30 no es sinónimo de viejo, aún eres joven y debes aprovecharlo al máximo.

En este mundo existe mucho más que trajes y corbatas, no tengas miedo en invertir en tu guardarropa y encontrar un nuevo estilo que tenga identidad propia. No es necesario que te deshagas de toda tu ropa, solo es tiempo de añadir complementos que funcionen con un estilo más maduro. Para ir al trabajo es preciso que pongas especial atención en tus zapatos, recuerda que ya no eres un adolescente, por ello debes optar por modelos más sofisticados que sean de cuero. Otro artículo que te vendrá muy bien es un abrigo o blaser con bolsillos cerillera.

 

 

Durante un buen fin de semana no es malo usar jeans, pero procura que no estén rotos y deslavados porque te darían el aspecto descuidado de aquel jovencito que alguna vez fuiste. Las playeras tipo polo harán juego. Igualmente puedes usar camisas y pantalones de colores más neutros que tengan un aire jovial. Puedes verte con un look más adulto sin perder ese toque juvenil.

Ahora debes retirar esas pulseras de moda y guardarlas para cuando salgas con amigos. Cámbialas por un reloj con más elegancia que te dé presencia. El mismo caso con la mochila, sería mejor reemplazarla por un murse con mucho estilo.A partir de esto comenzarás a formar tus bases para obtener un estilo maduro y moderno que posteriormente se convertirá en la imagen que proyectas a los demás. 

 

 

"Y mi mundo es muy distinto a esos días de soltero perezoso, pero si tuviera la ocasión de volver atrás… me quedaría aquí, cumpliendo 30 años". Esta canción de Randy Stonehill habla, precisamente, de ese momento en el que cumplir 30 años significa algo importante en tu vida porque te das cuenta de que las cosas han cambiado. No es un drama, el escenario no cambia tanto, cierto. Pero tienes cosas que antes no tenías. Alguna responsabilidad, quizá pareja, tal vez un bebé o solo una mascota y muy probablemente un trabajo más exigente. Hoy los treinta, dicen, son los nuevos veinte pero no te aconsejamos seguir en tus 20 toda la vida.


El estilo en todo esto es crucial porque somos seres sociales y la moda, ya se sabe, es espejo de lo que ocurre a nuestro alrededor. Podemos mantener el chándal y la camiseta de manga corta toda vida, claro que podemos, pero pregúntate: ¿de verdad es eso lo que quieres hacer? Cumplir 30 no tiene por qué ser nada malo; se escapará alguna primavera, dirás ¿por qué este dolor de pies?, y la carne será un poco menos firme. Solo un poco. Pero ¡hey! disfruta. También te permite vestirte como nunca antes lo has hecho.

 

 

La verdadera diferencia entre los 20 y los 30 es que en los 20 solo tienes que ir elegante al trabajo y en los 30 puedes ir elegante siempre que quieras. No es que el trabajo se convierta en tu vida (que también: dice el filósofo Nassim Nicholas Taleb eso de que la adicción más perjudicial es un sueldo mensual), es que tu vida necesitará siempre un atuendo mejor. Irás a reuniones, liderarás equipos, quiza algunos deban asistir a reuniones en el colegio de los hijos o los sobrinos (por que no), la gente te mirará en la calle o en el gimnasio. Empieza por un traje azul y luego uno gris; después atrévete con algún color intermedio, algún estampado y algún tono neutro para las mañanas; cómprate uno negro y un esmoquin para los eventos nocturnos después.
 

Invertirás en buenos básicos. Por supuesto, los 30 no implican el fin de la diversión y podrás comprar (de vez en cuando) esa camiseta de moda o las zapatillas que son tendencia… pero de vez en cuando invierte en prendas que tienes que tener aunque creas que no es así. Una buena bolsa o maletín, un paraguas, un abrigo competente, unos zapatos interesantes, un buen reloj. Una cartera que no esté destrozada, por favor. Y haz lo mismo con la ropa. El blazer será tu aliado (cámbialo por la chaqueta vaquera) y te permitirá hacer combinaciones más allá del traje pero sin perder elegancia. Recuerda siempre: un traje son dos cosas, pantalón y chaqueta, que tienen vida más allá de estar juntas.

 

 

Descubrirás que hay más pantalones que los vaqueros. Lo prometemos, hay pantalones que no son vaqueros. Pantalones sastre, chinos, de lana, con pinzas, rectos, con el talle alto, estilo capri… Y están bien, y molan. Tu vida deberá ir más allá de los skinny jeans y del azul índigo que combina con todo. Hay vida más allá de los vaqueros de siempre y también de los cortes de siempre: empieza a pensar en dejar a un lado las estrecheces, en general. Nada de camisetas prietas y chaquetas mínimas. Ya no eres un chaval intentando imitar a Cristiano Ronaldo envuelto en licra rocíada con glitter.

Deberías empezar a cuidar tu rostro. Un pequeño paréntesis, de tu armario a tu baño. Pero nos lo agradecerás. A partir de ahora el ritual de belleza (¿ritual? ¿belleza? ¿de qué hablas?) irá más allá de ir a cortarte el pelo una vez al mes. En tus 20, como mucho nos lavamos la cara con jabón y listo, pero a partir de los 30 la edad ya comienza a notarse, al menos así lo dicen los expertos, y por eso necesitas algo más. Los 30 años marcan el inicio de los signos de la edad, especialmente en el contorno de ojos y alrededor de la boca. Y lo que no hagas a tus 30 lo pagarás a los 40. Piensa en una hidratante, en un contorno de ojos, en un sérum, en antioxidantes, en cremas con protección solar.

 

 

Experimenta en tus 20 y refuerzalo en tus 30, para ir descubriendo tu estilo. Si conoces bien tu cuerpo podras saber que es lo que te queda bien y mal, de tal forma que al llegar a cierta edad ya deberías saber qué te sienta mejor, las tallas ideales de cada prenda e incluso las marcas que mejor encajan con tu forma de vestir. No tengas miedo en conocerte a ti mismo y a tu armario, no tiene nada de frívolo ni de extraño. Ser crítico es bueno y la única forma de llegar a ese punto es el conocimiento. Si quieres cosas nuevas, ponte cosas que nunca antes te has puesto como una chaqueta Teba (mezcla entre blazer ligero y cardigan), un polo de punto o una chaqueta Harrington para tus ratos informales.

Un consejo final para ti que ya tienes treinta y tantos, olvida ya el verano del eterno adolescente. La oficina, los restaurantes, los museos, los bares -respetables-, la casa de tus suegros, no son lugares ya para chanclas, flip-flops, bermudas, sudaderas y mucho menos un Crop top. Los dias que haga mas calor no significa que haya barra libre. Compra camisas y chaquetas ligeras de algodón, lino o mezcla de ambas; cambia las chanclas por unas alpargatas de piel, unos mocasines o unos naúticos; ponte pantalones más anchos y frescos. Pero deja de enseñar todo el rato las rodillas y los dedos gordos del pie. Ya no toca. 

 

 

 

 

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