Cómo compartir armario con tu pareja

Puede que tu pareja, amigo o hermano -en algunos casos peculiares- tenga una cantidad de ropa que cuadruplique esas ocho o nueve poleras o camisas que siempre te pones, pero hay una cosa clara: esas ocho o nueve prendas son tuyas.



Adiestra a tus reclutas


Podríamos decir, sin temor a exagerar, que esas prendas son tus soldados, una tropa fiel que siempre ha estado ahí cuando la has necesitado. Y si vas a compartir closet merecen llevar una vida decente, merecen estar organizadas, limpias y listas para la acción. No queremos que amanezcan sepultadas bajo toneladas de ropa. Pero, ¿qué hacer cuando tu ropa queda perdida en el cajón más estrecho del closet? ¿Cómo reclamar espacio en un reino que perdiste desde que tu pareja dijo «lo tuyo a la izquierda y lo mío a la derecha»?. Aquí te damos algunos trucos y consejos para que tu ropa descanse en paz junto a la de tu pareja y que, de esta manera, el closet se convierta en ese oasis de armonía y tranquilidad que tanto deseas.


Orden


Quizás el punto más importante. La ropa bien doblada y en su lugar siempre ocupa menos espacio y está más a la mano. Además, ver tus cosas en perfecta alineación te aportará una bonita sensación de tenerlo todo bajo control cuando empieces el día. El repertorio de trucos es casi infinito y si tienes suerte y lo haces bien, recibirás un cariñoso cumplido por tus habilidades que deberás encarar con un «bah, no ha sido tan difícil…».


Recicla y almacena


Por muy doloroso que sea, a veces hay que regalar o botar cosas. Es cierto que amas esa polera agujereada de aquel mítico concierto. Y si, haces muy bien llevándola todos los domingos, pero su tiempo ya pasó. Si lo deseas puedes enmarcarla y honrarla todos los días, pero sácala del closet.


Siendo prácticos: guarda la ropa que más te guste o que más uses (la teoría dice que nos ponemos el 20% de nuestras prendas el 80% del tiempo). Mete en cajas y almacena en otro lugar la ropa de temporada y la que casi nunca utilices (incluido ese poncho que te compraste en tu viaje al sur). De esta forma, ahorrarás espacio y ganarás tiempo al decidir qué ponerte.


Buena iluminación


Todos hemos querido vivir en la Baticueva alguna vez, rodeados de oscuridad, gadgets que harían ponerse blanco a cualquier iWatch y con un servicial mayordomo llamado Alfred… Pero resulta que a tu pareja no le gustan las cuevas. A tu pareja le gusta la luz y la claridad. Y es algo muy razonable. La iluminación les ayudará a identificar rápidamente las prendas y a no confundirse con las del otro. Pueden instalar la clásica lámpara de cordón (stick and bulb) o una barra LED con sensor que se active cuando se abra la puerta.


Divide y vencerás


Establece con claridad cuál es tu espacio dentro del clóset y respeta esa frontera. Si no lo haces, tu pareja tampoco lo hará y probablemente las consecuencias serán terribles (para ti). Si utilizas los mismos colgadores que tu partner, pone una de un color llamativo que separe los espacios de cada uno. Con los cajones basta con que uses siempre los mismos (cosa que no es tan fácil).


Improvisa


Compartir closet es un mundo cruel y el momento de abandonarlo y que nuestras pertenencias tengan que buscarse un nuevo hogar está, créelo, siempre a la vuelta de la esquina. No desesperemos: hay vida más allá del clásico mueble empotrado.



Fuente: habitissimo.cl


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