Hombres: ¿Por qué les cuesta tanto reconocer cuando otro es “guapo”?

Con el paso de los años los cánones de belleza masculinos han ido evolucionado, por eso hoy resulta normal ver a hombres caminar por las calles con una apariencia cuidada, un físico trabajado y un gusto particular por la moda.


Este universo plagado de belleza externa, donde la buena “facha”, la musculatura y la preocupación por proyectar una imagen perfecta, tiene una gran limitante por parte de los mismos hombres, quienes al momento de preguntarles por la apariencia de uno de sus pares recurren a una serie de eufemismos, negándose a reconocer lo guapo que está su compañero.


Es que un hombre heterosexual no reconocerá nunca que otro se ve bien, a lo más podría indicar que viste elegante, que posee un estilo particular; pero asumir que es “guapo” sería como una especie de humillación a su propia masculinidad.


Al parecer un pensamiento bastante extraño si es que lo comparamos con el de las mujeres, quienes muchas veces sin pelos en la lengua no tienen problema en declarar cuando otra chica les resulta sexy. Es por eso que surge la siguiente interrogante ¿A qué se debe tal forma de pensar?.


Dicho pensamiento radica en que el sexo fuerte aún es prisionero de una tradición que lleva años presentes en la sociedad y que pese al destape que se vive hoy, todavía no logran liberarse por completo de las ataduras sociales que bloquean la manera de actuar y pensar de muchos hombres, es lo expuesto en un artículo publicado en la revista masculina GQ.


Hace diez años atrás describir a otro hombre como guapo era una garantía absoluta de insultos homofóbicos entre heterosexuales. Por lo tanto, quizás eso explique porqué seguimos teniendo ese bloqueo en el cerebro o un parche en la boca que nos impide hablar cuando vemos a Cristiano Ronaldo en una portada de revista o apreciamos las imágenes de David Beckham posando en ropa interior para una firma internacional.


Ese freno que un gran número de hombres padece a diario se traduce solo en una frase, “temor a hacer el ridículo frente al grupo de amigos”, ya que tal opinión sobre el físico de un deportista o un famoso puede ser el blanco de criticas o burlas malintencionadas. Razón por la que no querrán perder esa imagen de macho alfa que a diario se esfuerzan por proyectar. Por eso, si tienen frente a un hombre de físico espectacular, este solo se limita a decir: “Bueno, es guapo, pero ya sabes que a mí los hombres no me interesan”.


De una u otra forma el heterosexual se pone el parche ante la herida y se anticipa a cualquier pregunta de índole sexista por parte del resto. Por ello deja claro que si bien el hombre de la imagen tiene buen aspecto, a él no le interesa hablar de hombres ni mucho menos está dispuesto a admirar a otro por su belleza.


Frente a esta temática, expertos declararon al medio español que las inseguridades masculinas, más la presión social representan el gran obstáculo por la que un gran porcentaje de hombres se limita a decir lo que piensa. Asimismo, existe otro grupo de machos que al sentirse observados por sus pares reaccionan de mala forma o se sienten intimidados por ellos.


Como resultado de dicho pensamiento es que un gran números de hombres prefiere no excederse en los cuidados estéticos, en el vestuario o culto al cuerpo, ya que aparte de sentirse observados y ser el blanco de críticas por parte de un grupo más tradicional, son catalogados como “homosexuales” por sus pares o por mujeres que prefieren al hombre rudo y conservador.


Y es que nadie dijo que la vida de hoy fuera fácil, pues pese a la globalización y a la apertura social aún existen una serie de barreras convencionales “ridículas” que limitan a que un alto porcentaje de hombres actúen libremente, pese a tener claras sus preferencias sexuales.


Dicha muralla está cargada solo hacia el lado masculino, ya que hoy no existe problema para hablar de las mujeres en clave sensual, pero si preguntamos quién es el macho que se atreve a decir lo sexy que se ve Ryan Gosling en Crazy, Stupid, Love o lo estupendo que luce Jamie Dornan en Fifty Shades of Grey, solo escucharemos un “cri cri, cri cri”.


Pero a pesar que muchos se esfuerzan a diario en el gimnasio por parecerse a uno de ellos, la mayoría prefiere omitir tal información. Sin embargo, no hay nada de malo en tener un referente masculino, lo importante es sentirse seguro de lo que uno es y desea ser.


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