Cómo pasar marzo y no morir en el intento

Dicen por ahí que lo difícil es pasar agosto, pero a mí marzo ya me tiene mal, de solo pensar en el metro en hora punta me tirita el ojo. La calma santiaguina de febrero se acabó de golpe y la estampida de veraneantes trajo de vuelta el ritmo frenético a la ciudad. Ya nos pusimos la corbata al cuello y las cuentas sobre los hombros... Es marzo y mi cuerpo lo sabe.


Podría hacer una lista –very typical- de consejos para enfrentar este funesto mes: no llegues de la playa a la oficina, ponle un candado a tu billetera, renuncia al gluten, lácteos y empieza una affaire con la quínoa, sal a correr, haz yoga, pilates y/o meditación cuántica, etc. Pero la verdad es que llegaremos a marzo con arena en los zapatos, el bronceado caliente y cuando volvamos después del primer día de laburo, cambiaremos la quínoa y el gimnasio por pizza y Netflix.


Si tu loco amor del verano sigue ahí, la pizza tendrá la masa más crujiente y el Netflix lo dejarás muchas noches a medias. Pero si terminaste el verano solo como perro, podrás aprovechar las últimas noches cálidas buscando el mejor happy hour -o con tu dedo pegado en la pantalla de Tinder, Grindr o la app de citas de preferencia.


Pero este marzo se viene con intensidad al cuadrado, porque si el año pasado terminó con las elecciones, este año marzo empieza con el cambio de mando y dicen que las primeras marchas ya tienen fecha.


Lo cierto es que independiente del color político que uno sea, Chile ya cambió y la medida de lo posible se corrió. Prueba irrefutable es que la demanda por el derecho de educación gratuita en el periodo anterior, hoy es ley aprobada por todos los partidos. Si la historia se repite -y porfiada como ella sola, siempre lo hace- las calles volverán a calentarse con marchas y banderas. Entonces yo me pregunto: ¿Será posible exigir derecho a la salud?, ¿Matrimonio igual para todos?, ¿Derecho al trabajo?, ¿Derecho a la vivienda?


Aunque quizás ya abandonamos todas las promesas de Año Nuevo, para pasar este marzo hay que llegar con convicciones. Pero más que elegir la dieta de moda (quínoa sin duda, es cundidora oye!) o el ejercicio más conveniente (salir a correr: bueno, bonito y barato); vamos a tener que elegir si queremos mejor jubilación, casarnos con quien se nos dé la gana o enfermarnos sin morir en deudas, y entonces salir a la calle cuando sea necesario; aunque sea para exigir que el próximo año el 'bono marzo' sea una semanita más de vacaciones.

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