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Guys Magazine

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@2016 Patricio Junemann

 

 

 

Por ahí alguien dijo que el amor no existe y que es solo una invención de los publicistas para vender tarjetas con corazones. El otro lado de la moneda nos entrega un mensaje tanto más esperanzador, planteando que el amor es una especie de clímax de la vida, eso a lo que aspiramos llegar y que sería una “conclusión”,  algo así como la perfección del sentir humano.

 

¿Y qué es amor? Viviendo en pleno año 2018 podríamos poner en tela de juicio todo lo concebido históricamente bajo este concepto, ese amor de pareja, de Romeo y Julieta, de caballeros y doncellas se ha visto fuertemente “inundado” por otros conceptos que quizás no son distintos en su origen, pero que sí varían mucho en el cómo se presentan, cómo se plantean.

 

Desde la llamada “revolución del amor libre” en los 70, en que poco existía del concepto original de “amor”, hasta las banderas actuales de “love is love” llamando a respetar cualquier forma de amor no solo han pasado tres décadas, además han variado completamente las formas y demostraciones de amor.  Hoy no es cuestionable el amor entre dos mujeres, por ejemplo, y de hecho existen leyes que protegen y promueven el respeto por las diversas formas de amar.

 

Con todo esto como contexto enfrentamos un nuevo 14 de febrero, que como es la tónica los últimos años no viene cargado solo de amor, sino de promociones, 2x1 en viajes, cenas súper, súper especiales en los restoranes más top, joyas, perfumes, rosas a domicilio, limusinas que te pasan a buscar para llevarte a un hotel, y un largo etcétera que la “industria” del amor propone. Lo curioso es que cada 14 de febrero viene con menos tarjetas y menos corazones dibujados en los árboles.

 

¿Y qué hacemos el 14 entonces? ¡Amémonos! Que para amar no se requiere tarjeta de crédito ni nada gourmet, no se requiere siquiera una rosa comprada, a veces solo basta tomarse de la mano, apuntar hacia la misma dirección y solo caminar.

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