Jardín de Lotus: un recinto para los aromas y sabores de la tierra

La ciudad de Santiago sorprende de forma distinta a otras capitales latinoamericanas, aunque con algunas de ellas comparte ciertos rasgos comunes. Si la comparásemos con un cuerpo, diríamos que su piel huele a empanada de pino recién salida del horno, a completo con palta, a mote con huesillo, a dulces con manjar, pero también puede oler a pizza, a anticuchos, arroz chaufa o al delicado aroma del sushi. Santiago es así, lleno de contrastes inesperados, un poco turbulenta y frenética, pero también puede ser delicada y elegante. En sus calles y esquinas se encuentra salpicada de una variedad multicolor de sazones propias y extranjeras que se han ido acomodando poco a poco para ajustarse a los apetitos locales y foráneos.

 

 

Como toda metrópolis que mira hacia el futuro, se haya en constante cambio, tratando de mantener uno de sus pies en el pasado y el otro en las ilusiones de un promisorio mañana. Así se siente su pulso tembloroso y vital, aunque resulte terrible para algunos. A partir de ahora recorremos esta ciudad tras la pista de sus olores y sabores. Para conocerla desde los fuegos mágicos y transformadores de las cocinas santiaguinas.

 

Comenzaremos este recorrido con un sitio muy peculiar de esos que para cualquier carnívoro convencido, estaría quizás en el último lugar de su lista de visitas obligadas. Nos referimos a un restaurante ubicado en la zona de Providencia desde enero de 2014, de la mano de dos socias que decidieron apostar por el desarrollo de una propuesta ovo lacto vegetariana pensada no sólo para complacer a quienes han optado por estilo de alimentación, sino a los curiosos de paladar desprejuiciado.

 

Dos años previos fue el tiempo para cocinar a fuego lento lo que se convertiría más adelante en este acogedor establecimiento en el que nos recibe Tatiana Solar una de sus dueñas, quien nos comenta que en principio se dieron a la tarea de romper algunos mitos relacionados con el vegetarianismo, asumidos como ciertos por quienes no conocen esta dieta o estilo de vida como le conoce también. Entre esas ideas se suele pensar que los platos vegetarianos sólo están hechos con plantas, que la gente queda con hambre o que la comida no es lo suficientemente rica o variada. Nada resulta menos cierto y la prueba fehaciente de ello, son los sabrosos platos que se sirven el restaurante Jardín de Lotus.

 

La carta inicial se mantuvo por espacio de dos años, lo cual indica que muchos de los platillos servidos se convirtieron en los favoritos de los comensales que se avecinan a estas mesas. La propuesta presenta una mezcla de cocinas como la chilena, la italiana y la de tailandia, salpicada de reinterpretaciones de clásicos internacionales con sabor casero y de proporciones generosas. Tan cierto es esto, que sorprende el hecho que la mayoría de sus visitantes son hombres y más de la mitad de este universo de visitantes no son vegetarianos. Aun así acuden con frecuencia a este establecimiento porque la comida les resulta muy apetitosa, saludable, nutritiva y satisface su avidez.

 

Destacan en la lista el chupe, el pastel de choclo, las pastas, pizzas y risottos. Trabajan con una propuesta de menú compuesto por una entrada, un plato de fondo, un postre y un bebestible para todos aquellos que tienen poco tiempo en horas de medio.

 

En nuestra visita tuvimos la oportunidad de probar la "Cazuela con Albóndigas de Soya" que aparece como especial, pero en el invierno se sirve con frecuencia. Muy aromática como las grandes sopas latinoamericanas conocidas como hervidos o sancochos. Esta versión vegetariana del plato chileno calienta el cuerpo y satisface el paladar.

 

El siguiente plato degustado aparece en la carta con el nombre de "Verduras Thai". Se encuentra compuesto por vegetales cocidos a punto para conservar su textura y nutrientes, recubiertos de una deliciosa salsa de coco y curry en perfecto equilibrio y acompañados con arroz basmati igualmente cuidado en la cocción. Es un deleite visual de color, texturas y aroma.

 

Para finalizar, saboreamos el famoso "Pastel de Choclo" que resultó ser toda una revelación. El que sirven acá no hace que uno extrañe la carne con que típicamente se elabora. El relleno está hecho con berenjenas y champiñones, además de los típicos ingredientes del guiso tradicional de este celebrado plato de la cocina chilena. Una cubierta de masa de choclo lo remata, con su característico toque dulce y la textura crujiente que le aporta el azúcar que se coloca al final para crear una delgada capa dorada que cede y se fractura delicadamente cuando la mordemos.

 

 

Después de probar los condumios servidos en el restaurante Jardín de Lotus, podemos afirmar sin temor a equivocarnos que acá, no sólo se reivindica y enaltece la cocina vegetariana, sino que se trabaja con mucho cariño y respeto por la cocina, la salud y los comensales. Vale la pena acercarse hasta sus mesas para disfrutar de un rato agradable e incluso replantearse si comer carne nos hace tanta falta como creemos.

 

 

Restaurante Jardín de Lotus

José Miguel Claro 1114, Providencia, Santiago

Lunes a viernes de las 09 a 21 hrs.

Teléfonos: 56 (02) 29842356

www.jardindelotus.cl

 

 

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