Taxistas versus Chile

“En Londres los taxis son automóviles especialmente diseñados para este uso, y se dice que este tipo de vehículos pueden durar toda la vida de un taxista, son altos, para facilitar la entrada y salida, y según la norma, un caballero tiene que poder entrar y salir del taxi sin tener que quitarse el sombrero de copa, además disponen de asientos auxiliares plegables, de forma que pueden ir cinco pasajeros cómodamente sentados”.

 

Así es como los taxis de Londres se convierten en los mejores del mundo por sexto año consecutivo según una encuesta planteada por hoteles.com en el año 2015,  y respondida por 2.683 viajeros de 30 países. La victoria de los clásicos taxis negros de la capital británica ha sido una vez más contundente con un 22% de los votos; atrás quedaron Nueva York, con un 10%, y Tokio con un 9%, en segundo y tercer lugar. En cuarta posición se sitúan los taxis de Berlín con un 5% de los votos y en el quinto lugar, con un 4% de los votos, empatan Ámsterdam, Ciudad de México y Madrid.

De los 30 países encuestados, Londres lidera la lista en cinco de las siete categorías, entre ellas la limpieza (23%), el conocimiento de la zona (27%) y la calidad de la conducción (30%). También los taxis británicos fueron los más votados en simpatía (23%). Asimismo, los encuestados votaron por la seguridad como su prioridad número uno cuando viajan en taxi, un criterio donde los taxis londinenses también ocupan el primer puesto (23%).

Pero veamos en primera persona cómo es un servicio de taxis que logra esos niveles de aceptación por parte del público mundial. Primero que todo, el espacio marca un diferencia notoria frente a cualquier otro taxi del mundo y es que desde siempre han sido automóviles diseñados para esta función. Lo notas en la altura y el espacio libre en la parte trasera, que alcanza incluso para abatir dos asientos más y viajar cinco personas sin tener que entrar en contacto con el chofer. Tienen paradas autorizadas en cada estación de metro, en las principales paradas de buses y en estaciones de ferrocarril, pero si vas a tomar un taxi en la calle, fíjate si la señal amarilla de TAXI en la parte delantera está iluminada, que significa que está disponible. Tienen la precaución de cumplir con esto, algo tan simple que hace una diferencia notoria. Si quieres reservar un vehículo privado o minitaxi por teléfono, la mayoría de los hoteles y albergues disponen de una lista de operadores con licencia de confianza. También  puedes encontrar oficinas de minitaxis en la mayoría de las calles principales o simplemente llama un taxi con Cabwise o Findaride, descargando la aplicación gratuita de CabWise de Transport for London para iPhone y Android. Además existe la opción de enviar un mensaje con la palabra CAB al 60835* y recibirás dos números de minitaxi y uno de taxi (negro) directamente a tu móvil por mensaje. No tendrás que indicar donde te encuentras, ya que detectarán tu ubicación gracias al GPS.

 

Los taxis negros están obligados a aceptar traslados de hasta 12 millas, aproximadamente unos 19 km, o de hasta una hora de duración, todo muy especificado y claro para poder evitar confusiones. Las tarifas se calculan con el taxímetro y la bajada de bandera es de £2,40 y sólo se aplican cargos adicionales cuando se reserva por teléfono y los días de Navidad y Año Nuevo. Todos los vehículos privados con licencia deben mostrar un permiso distintivo de Transport for London en los parabrisas delantero y trasero. Muchos taxis negros aceptan pago con tarjeta de crédito o débito. Todos son accesibles en silla de ruedas y transportan perros guías sin problemas ni recargos a la tarifa. La mayoría de los taxis cuentan con dispositivos de asistencia al viajero, tales como: rampas, asientos giratorios, peldaño intermedio, marcas de visualización en los asientos e intercomunicador. ¿Parece increíble, no? Cabe mencionar que se trata de un servicio privado, con fiscalización del gobierno, y ellos así lo entienden.

 

Ahora que tenemos una visión global del servicio de taxis en Londres, miremos más cerca... en Chile para ser exactos. En Santiago tenemos los clásicos taxis negros con techo amarillo, donde los modelos de autos más utilizados son el Chevrolet Corsa y el Nissan V16, automóviles básicos y en algunos casos equipados al entrar a nuestro país para cumplir con las normas, es decir, un auto modificado para ser un poco más confortable para el chileno, pero muy lejos del servicio que prestan en Londres. Y es que nuestro servicio dista mucho de este último. Cuantas veces nos ha pasado tener que esperar horas en una esquina solo por llevar maletas, un coche, bolsas de supermercado o una silla de ruedas. Muchos hemos pasado por la situación en que nos engañan con el vuelto o entregándonos billetes falsos. Y ni hablar de pedir aire acondicionado en el verano... siempre está malo. Para los turistas la cosa es peor aun: vueltas innecesarias por la ciudad, la ruta más larga, malos modos, mala conducción, no poder tomar un taxi si no vas para determinado lugar porque el taxista va para su casa, no tener vuelto y pasearnos por algún sector para cambiar dinero, no salir de paradero de taxis por menos de una cantidad aunque el viaje cueste la mitad, no entregar boleta y dejarlas colgar como un adorno (ni pensar en pedirla porque la necesitamos, porque reaccionan como que les faltaras el respeto por hacerlo). Así la lista sería tan larga como las boletas colgando de la impresora de un taxi. Con esto no quiero bajo ningún punto enlodar el gremio de los taxistas, pero si dejar muy en claro que hace más de veinte años que muchos de ellos hacen lo que quieren arriba del vehículo y esto debería estar normado.

 

Y es que en la “legalidad” es donde encontramos el punto más fuerte de la lucha de los taxistas contra Uber. Aunque el gremio de los taxistas intenta evitarlo con un toque un tanto mafioso en su actuar, con encerronas, cortando el paso de calles y con hashtags que rayaban en lo absurdo al ser mal escritos, nos preguntamos ¿realmente saben los taxistas contra quien pelean o son simplemente demostraciones de desesperación frente a la inminente entrada de un nuevo participante?. Mientras tanto, Uber entregaba viajes gratis durante los días de protesta, cupones descuento y una imagen de empresa que ya está cambiando la forma de pensar de algunos chilenos hacia el trasporte privado.

 

 

Pero el día de hoy tocamos un punto crítico. Al ser prohibidas las manifestaciones en el centro de Santiago (que ya de por sí son un dolor de cabeza para los santiaguinos), un  grupo de taxistas bloquearon el acceso al aeropuerto de Pudahuel, donde un turista brasileño falleció en medio de la protesta. La víctima fue identificada como Mario Hiroshi Suzuki de 65 años. De acuerdo a los primeros antecedentes, el ciudadano extranjero contaba con antecedentes de hipertensión.

 

 

El coronel de Carabineros Claudio López, jefe prefectura occidente a cargo del procedimiento, señaló a 24 Horas que "al parecer esta persona llevaba mucho tiempo en el vehículo debido a la manifestación cuando se descompensó". Además, debido al bloqueo que existía en el lugar, la ambulancia que iba a auxiliar al hombre no pudo llegar prontamente. Finalmente, fue llevado en helicóptero hasta la ex Posta Central, en donde falleció. La primera víctima fatal de sus manifestaciones, como en menor medida lo es el que llega tarde dos horas a su trabajo o la madre que no podía llegar a buscar a su hijo. Después de años de tolerar su mal servicio, hoy además debemos soportar que afecten nuestro día, pidiendo las cosas de la manera incorrecta.

 

 

Ya basta. Los carteros no lloraron con la llegada de Gmail, ni las páginas web al llegar las benditas aplicaciones. Para que hablar de la quiebra de Blockbuster luego de la llegada del pirateo; ya nadie se acuerda de los dvd y muchísimo menos de los compact disc. Es que todos en algún momento de la vida tenemos que reformularnos, avanzar, mejorar. Señores taxistas ¿quiénes son ustedes para evitar que Chile viaje tranquilo, confiado y seguro? Si tienen problemas con legalidad y con el permiso para poder transportar pasajeros, creo que les queda mejor una protesta afuera de la Confenatach, a sus compañeros taxistas por subirle de manera exagerada el valor a los cupos, y a otros tantos por no renovarlos y hacerlos un bien más escaso en estos días. Pero las reglas del juego las pusieron ustedes y ahora ya no quieren jugar más. O pueden quejarse en Ministerio de Transportes, por no fiscalizar y dejarlos hacer lo se les dio la gana durante años, entregando un servicio que como usuarios no tenemos porque soportar un día mas. Señores taxistas... mejoren como gremio y seguramente serán bien recibidos de regreso, porque les recuerdo que el cliente bien atendido no mira para el lado, ni siquiera por curiosidad.

 

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