La liberación de Kesha

“Estoy muerta? O es uno de esos sueños?

Esos sueños horribles que parecen durar para siempre?

Si estoy viva, por qué? Si hay un Dios o lo que sea, algo, en algún lado...

Por qué he sido abandonada por todos y todo lo que conocía? Los que he amado?

Varada. Cuál es la lección? Cuál es el punto?

Dios, dame una señal o me tendré que rendir. Ya no puedo hacer esto.

Por favor sólo déjenme morir. Estar viva duele demasiado.”

Estas potentes palabras abren el video de "Praying", el último sencillo de Kesha (ya no hay más $) para su nuevo álbum "Rainbow", a la venta el 11 de Agosto. Ocupar poesía o spoken word es un recurso vilipendiado, más por pose artística que por efectividad. Sinceramente, en este caso, encuentro que son las palabras más elocuentes para expresar lo que ha vivido Kesha durante los últimos 5 años. Hoy ya alejada (no completamente, ya veremos eso) de su antiguo productor, esta canción fue co-escrita y producida por Ryan Lewis, responsable de los éxitos clásicos de Macklemore. La nueva placa supone una etapa más tranquila para la artista, supuestamente ya liberada de los problemas legales que la aquejaban. "Praying" habla de una mujer que ha superado física y emocionalmente los traumas de su acosador y hoy sólo le desea que encuentre paz y redención, de rodillas orando. Es más que una balada gospel sobre mujeres empoderadas, es una mujer que ha encontrado en la luz de la oración su salvación final.


Desde el inicio de su carrera Kesha ha tenido que enfrentar la constante crítica de los medios por su imagen y luego, en una batalla que aún continúa, contra su misma disquera. Pero ella no es una artista pop plástica como todas. Su talento desde pequeña era claro y su fertilidad compositiva la puso en el radar de importantes sellos a temprana edad. Desgraciadamente, como tantas estrellas con un sueño, tuvo que doblegar su mensaje y visión ante las presiones de su productor y dueño de su sello, Dr. Luke, que transformó a una niña bien portada, con una educación de valores y religiosidad, en el póster de la juventud acabada, sin propuestas, sólo buscando fiesta, drogas y alcohol. Y lo hizo de manera espectacular, sólo como una artista dedicada podría hacerlo, dando al 100% su personaje en todo momento. Todos nos creímos el cuento y más de alguno terminó lavándose los dientes con Jack Daniels, como Kesha profesaba en su primer single "Tik Tok".

Luego vino la debacle. Habiendo terminado de grabar su segundo disco y en plena promoción, Kesha demanda a su productor y a todos los sellos involucrados (Kimosabe, RCA y Sony) por malas prácticas profesionales, acoso sicológico y abuso sexual. Según cuenta la declaración, Dr. Luke constantemente la acosaba tratándola de gorda, incitándola a la bulimia, drogándola y violándola en reiteradas oportunidades durante todos los años que trabajaron juntos, y además tenía amenazada a la artista y a su madre con las penas del infierno si hablaban o dejaban de trabajar con él. El mayor miedo de Kesha era básicamente quedarse sin trabajo, por eso incluyó a los sellos en su demanda, ya que de ganar significaba que Dr. Luke se iba y la artista quedaba sin una conexión con el sello que la distribuía y promocionaba. El fallo de los jueces fue muy polémico, nuevamente culpando a la víctima (#niunamenos), argumentando que Kesha debería haber estado en conocimiento de las potenciales malas prácticas y abusos a los que iba a ser sometida al momento de firmar el contrato. Finalmente, la artista se vio forzada a mantener sus obligaciones contractuales con Dr. Luke, Kimosabe y toda la cadena. Forzada a seguir trabajando con su acosador, su acosador aún ganado dinero a través de ella. Lamentable es poco.

Un rayo de sol se vio en Abril de este año. Mientras los fanáticos de la artista publicitaban una campaña llamada #freeKesha, ella hacía pequeñas apariciones en lo que llamó el "Fuck The World" tour, mostrando un lado country más acorde a sus raíces en Nashville. Desde Sony estaban intentando calmar el juicio social que involucró el fallo judicial, por lo que Dr. Luke salió como CEO de Kimosabe Records. Con esta jugada, Kesha aún estaba obligada a mantenerse en su sello (y hacerle ganar dinero a su abusador) pero por lo menos tendría más libertad artística, además de la promesa de RCA y Sony que apoyarían la salida y la promoción del nuevo disco de la artista, cosa que estuvo en entredicho hasta semanas antes del lanzamiento de "Praying".

Se liberó finalmente Kesha? Mi opinión profesional es que definitivamente no. Su música quizás pasa por su control, pero todos los subproductos derivados, desde el video a la portada del disco, son decisiones tomadas desde altas jerarquías, manteniendo el mensaje y el público objetivo al que quieren venderle. Muchas veces fue criticada por el uso excesivo de imaginería ocultista en sus videos. "Praying" no es la excepción. Dirigida por el sueco (y conocido pagano) Jonas Akerlund, la propuesta audiovisual para la canción cuenta la historia de alguien atrapado en mundo lleno de colores y superficialidad (pero finalmente desértico), bajo el yugo de cerdos, controlada mentalmente, sin posibilidad de escapar, una excelente alegoría para lo que ha sufrido la cantante últimamente. La escena final nos deja con la duda de qué pasó finalmente con la artista. Una interpretación habla de la reencarnación de la artista como una deidad hindú, caminando sobre las aguas, finalmente en conexión con la bondad de los hombres y escapando de sus captores. Otra interpretación habla de que después de tanto abuso, ella se desdobla y va a su lugar feliz, que sería este océano con arcoíris. Su libertad es mental, no física. Al final del video se lee la frase "The Beginning", el comienzo. Será el comienzo de una nueva etapa o sólo el comienzo de lo mismo de siempre, con otra capa de pintura?

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