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El disco de Plutonio llegó despacito.

Andaba de gira, chato la verdad. Me encanta salir de México y ver otros paisajes, tocar en lugares desconocidos y ver a nueva gente emocionándose con la música. Pero no quería más, sólo añoraba mi cama y no saber que llegaría inexorablemente el lunes a agobiarme nuevamente.

 

7am del lunes y el whatsapp explota. Sólo un mensaje alcancé a leer en mi estupor matutino:

"La hiciste carnal! Eres #1! Ven a la oficina a celebrar!".

 

Adjudicarse un #1 así de importante sería irresponsable de mi parte, sólo fui un peón externo en el tremendo ejército que estuvo trabajando desde el año pasado, en México, Miami, Los Ángeles y alrededor del mundo promocionando la canción. Mi aporte fue en una estrategia digital y un modelo predictor, que optimizaría la inversión en redes sociales. Básicamente, que no se gastara plata de más en promoción. Y funcionó tan bien que ayer nos cambió la vida, literalmente a varios.

 

Muchos de los que trabajan en la industria de la música han sido de oficio, empezaron en esto siendo músicos o técnicos ellos mismos y con los años y el trabajo han llegado a dedicarse a esto en niveles más burocráticos, a pulso. Por no tener título universitario, por no hablar idiomas y muchas veces por apariencia (por Madonna que es importante en esta industria) no han sido reconocidos o avalados por el trabajo que realizan. Tuvo que llegar un chileno para que vieran que acá en México trabajamos tan bien como en Estados Unidos. Todos los del equipo nacional ayer nos graduamos como profesionales de la industria, merecedores del respeto que muchas veces nos negaron. Luis Fonsi y Daddy Yankee, que partieron igual que nosotros, deben tener el mismo sentimiento.

 

 

Hoy las puertas del mercado más emblemático para la música están abiertas de par en par para quienes deseen entrar. Y quien nos mostró el camino no fue otro que Justin Bieber. Es la verdadera estrella de la música de nuestra generación y yo me siento privilegiado de poder vivirlo todo mientras ocurre el fenómeno. Con este nuevo #1, Justin sobrepasa un nuevo récord de Los Beatles en canciones consecutivas en el tope. Si la próxima semana, el canadiense decide sacar un nuevo tema y llevarlo a la cima, oficialmente se convertiría, en términos estadísticos, en lo más grande que ha ocurrido en el mundo de la música, de todos los tiempos, punto. Es difícil llegar a dimensionar, cuando vienes de la vieja escuela, como un niño que sacaron de Youtube va a ser más grande que Los Beatles. Justamente por eso es por qué nos da clases a todos, es la estrella original de las redes sociales, nadie la sabe hacer como él.

 

Dicen que la suerte en sí no existe, es estar preparado para tomar las oportunidades al azar que se te presentan. El "Despacito" iba bien, desde su génesis estaba programada para ser la canción del año en el mercado latino y por rebote en algún espectro en el europeo. Ya llevaba unas semanas de buen rendimiento pero estaba estancada y con cierta mala recepción mediática, esperando el reflote del verano del norte para darle el punto final a la promoción. En eso llega el rey Midas a iniciar el brazo latinoamericano de su última gira. Justin estaba en un estado parecido al de "Despacito": a pesar de ser el rey de los views, su imagen pública estaba algo deteriorada y había señales de que podría ponerse peor durante la gira. La idea original era suavizar su entrada a las fans latinas, y qué mejor que cantando un poco en español en la canción de moda, de turno? Lo que vendría en el futuro para todas las partes involucradas no cabría en la imaginación de nadie.

 

Las implicancias políticas, sociales, culturales y artísticas del fenómeno "Despacito" dan para mucho, así que me remito a lo que me compete como profesional. Estamos viviendo un momento de la historia de nuestra humanidad donde estamos escuchando más música que nunca antes. Internet ha democratizado el acceso y el alcance para difundir nuestras ideas. Sí, tiene que ver con inversión en dinero, pero es para pagar a las mejores mentes creativas y a los mejores profesionales para obtener los mejores resultados. Cuando unes un equipo de lujo con el talento correcto se crea magia, y eso se logra con cualquier presupuesto y en cualquier país.

Tuve la suerte de ver a Justin en acción en Monterrey. No tanto la suerte de verlo a él sino lo que provoca, lo que en sí es un talento tan válido como cantar y bailar. Es una estrella como ninguna, y eso que yo le rezo a Madonna.

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