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Bud sex: la tendencia sexual practicada entre hombres heterosexuales solo por placer.

Debido a la apertura sexual presente en la actualidad y a la caída de un sinnúmero de tabúes eróticos en torno al género masculino, surge la siguiente pregunta ¿Se pueden mantener relaciones entre dos hombres sin ser gay o bisexual?

 

Aunque muchos consideren que tal comportamiento es algo imposible, hay otro grupo de personas que piensan que si se pueden concretar este tipo de encuentros. Hecho que quedó respaldado tras un riguroso estudio realizado por la Universidad de Oregon en Estados Unidos.

 

En dicha oportunidad expertos analizaron el comportamiento sexual de un grupo de hombres residentes de algunos de los estados más conservadores del país. Los sujetos estudiados se declaraban abiertamente heterosexuales (incluso casados), pero declararon mantener aproximaciones sexuales esporádicas con otros varones cuya única razón era la de satisfacer así sus instintos más salvajes.

 

 

Tras esta indagación a cargo del Doctor Tony Silva, es que sale a la luz el concepto Bud Sex (en español, sexo entre colegas). En dicha instancia el profesional explicó que este tipo de actos sexuales "los participantes lo ven como una ayuda en secreto a un amigo y no como una instancia en la que aflore su homosexualidad”.

 

Asimismo, el experto sostuvo que aparte de los lugares rurales, otros entornos donde se suelen dar este tipo de prácticas es en las cárceles o en los campamentos de guerra donde grupos de hombres deben vivir alejados de la civilización.

 

 

 

Sin embargo, este comportamiento sexual no tiene mayores repercusiones ni posibles crisis de identidad sexual en quienes lo practican, ello debido a cinco factores descritos por el especialista y posteriormente publicados por la revista española S Moda; puntos que para estos heterosexuales son la gran diferencia entre un hombre hetero y uno gay..

 

1- Ven el Bud sex como un entretenimiento, una especie de juego o un simple pasatiempo con tintes eróticos.  Los asistentes a estos encuentros no buscan involucrarse sentimentalmente con el otro, no desean cariño esporádico, ni menos a un posible compañero para salir al cine o a comer a un restaurante.

 

2- Asimismo, estos encuentros casuales (pero premeditados) no tienen otro objetivo que el de saciar el apetito sexual; por este motivo evitan los besos, gestos cariñosos y hasta mirarse a los ojos. De tal forma se alejan de cualquier connotación emocional que pueda tener el encuentro.

 

3- Si bien son acercamientos que tiene una finalidad clara, cabe destacar que no se producen con una regularidad determinada. No tienen por qué ser diarios, ni semanales, si no que surgen junto al deseo irrefrenable de volver a practicarlo.

 

4- Según el experto, la mayoría de estos encuentros se desencadenan tras una fuerte discusión de pareja o cuando los implicados se encuentran bajo los efectos del alcohol o alguna droga.

 

5- Esta especie de “relación”, hace referencia al intercambio económico presente en los Bud Sex meetings, donde se subraya la ausencia de cualquier ápice de romanticismo en este tipo de desahogos ocasionales.  Es una especie de aquí te pillo y aquí lo hacemos, una complicidad donde las palabras sobran y la acción toma protagonismo. 

 

Otra investigación realizada por Jane Ward, profesora de la Universidad de California y publicada por el medio español, asegura que este tipo de hombres pese a mantener sexo con sus pares, rechazan los comportamientos homosexuales; ante tal situación un poco comprometedora, ponen especial énfasis que dichos encuentros forman parte de un juego que les permite saciar sus deseos carnales.

 

 

Frente al estallido de esta tendencia, Iván Rotella, sexólogo y director del centro de atención sexológica en Avilés y miembro de La Asociación Estatal de Profesionales de la Sexología (AEPS) sostuvo al medio español que “ninguna persona es 100% heterosexual u homosexual, y hay hombres y mujeres que exploran su parcela de atracción hacia el mismo sexo cuando ya son adultos, están casados y tienen una vida diseñada”.

 

Por lo que, puede resultar en una especie de conflicto interno si se dan cuenta que estas nuevas prácticas les gustan más que las anteriores. “Pero el deseo es más amplio que los conceptos impuestos por una sociedad, por lo que, la nueva tendencia es a romper con este tipo de encasillamientos y abrirse a la opción de tener relaciones con personas, independientemente del sexo”, declaró Rotella.

 

 

Del mismo modo, el profesional aseveró que “al estar en una relación uno puede aceptar lo que siente o le apetece y de acuerdo a ello trata de llegar a acuerdos. Del mismo modo, puede negarlo y seguir con su vida normal, sin embargo en ambos casos habrá un conflicto, porque negarse a si mismo lleva también implícito pagar un alto precio”.

 

Algo que quedó de manifiesto en el estudio de Toby Silva, donde la mayoría de los hombres que entrevistó experimentaron cambios en sus atracciones sexuales después de décadas de matrimonio. “Algunos reconocen que empezaron a intimar con sus amigos cuando el sexo se volvió complicado o inexistente con sus mujeres, o cuando empezaron a tener problemas de erección”, comenta éste sociólogo.

 

De acuerdo a ello, el experto sostuvo que se necesitan de más estudios sobre la sexualidad masculina, ya que, como vemos, la naturaleza del hombre puede cambiar a lo largo de la vida.

 

 

 

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