Moda sustentable, la revolución de la industria.

La industria de la moda es responsable de gran parte de las emisiones globales de gases de efecto invernadero, además de otros impactos ambientales y sociales directos.


El sector representa el 10% de las emisiones globales de carbono a la atmósfera, lo que la sitúa como la segunda industria más contaminante después del petróleo. Por no hablar de los casos que le rodean relacionados con la violación de derechos laborales.

Es por esto que un sector está intentando cambiar al menos uno de los números rojos, así algunos diseñadores están apostando por la innovación, colaborando con científicos para desarrollar nuevos sistemas de fabricación y suministro más éticos y responsables a través de la biotecnología, gente a lo largo y ancho del globo buscando y creando productos alternativos que permitan reducir esa huella.



A pesar que está de moda reciclar los outfits, esto aun así no logra apalear la cantidad creciente de ropa que se tira cada año en los países del primer mundo, y se están buscando alternativas para su reciclaje y reutilización. En Reino Unido se calcula que acaban cada año en los contenedores cerca de 430.000 toneladas de ropa.



En Zara por ejemplo van a comenzar a aplicar una nueva estrategia de sostenibilidad y un nuevo plan de reciclaje de ropa usada a través de contenedores de recogida en las tiendas para Caritas y la cruz roja.

El problema está en que muchos de los materiales que se emplean en la confección, como el algodón, no son fácilmente reciclajes. De ahí la apuesta por la investigación para encontrar procesos de reutilización de los tejidos que no dañen el medio ambiente y no supongan una merma en la calidad de las prendas. Ahí es donde entra en juego la biotecnología.



Para ello algunas compañías como H&M, a través de su fundación, organizan concursos en los que los participantes presentan propuestas que cumplan con estos objetivos. En el último han ganado cinco proyectos entre los cuales se encuentra uno para fabricar algodón nuevo a partir de usado y otro para separar el poliéster en múltiples fibras.


Esta revolución Comenzó hace aproximadamente 30 años, pero casi nadie conocía de qué se trataba este programa de implementar las telas ecológicas; muchos creían que era ropa barata que sólo usaban los pobres o propio de la moda hippie. En los últimos años, este tipo de indumentaria, comenzó a hacerse famosa por las ferias de ropa en países tales como Inglaterra y Estados Unidos.


Algunas marcas de remarcado reconocimiento se comprometen con el medioambiente y organizan desfiles donde todos los equipos son de telas ecológicas, confeccionadas con algodón orgánico. En los países desarrollados se diseñaron locales que apuntan solamente a un público determinado, que quiera unirse y utilizar esta ropa confeccionada con telas ecológicas.


Los materiales que se utilizan son lo suficientemente resistentes a cualquier tipo de plaga y también a los rayos ultravioletas, por lo que no es para nada necesario la aplicación de ningún tipo de plaguicida o compuesto químico que lo convierta en un material no ecológico.


Es una propuesta que acaba de comenzar y que está en planes de crecimiento debido a que cada vez más gente se une y compra este tipo de indumentaria, ya sea para el uso propio y de su familia o para la decoración de su casa.


El algodón orgánico es el base para la elaboración de prendas ecológicas, se utilizan solo fertilizantes naturales, durante los tres años que dura su proceso de crecimiento, ojala de colores naturales, para estar seguros de que no se utilizaron químicos al teñirlo, lo que le quita todas sus cualidades.


La seda como sabes es extruida por el gusano de la seda, por lo que al ser confeccionada con solo con sus hilos, se convierte en la tela más sustentable del planeta, siendo 100% de origen natural, esto siempre y cuando no se encuentre mezclada con otros materiales, ni teñidas de forma química, además debe ser limpiada en seco, nada de detergentes, mas ecológica aun.


El bambú es el material más sostenible de la naturaleza, las telas confeccionadas con bambú son famosas por absorber la transpiración, ser completamente hipoalergénica, no arrugarse y secar más rápido que cualquier otra.


La fibra del yute se ha utilizado desde hace muchos años para la creación de cuerda, para empapelar y para la elaboración de alfombras. Su ventaja principal es que es totalmente biodegradable.


El cáñamo es muy estable y duradero. La tela que se hace con ella puede durar hasta cinco veces más que el algodón y puede suave, pero al mismo tiempo resistente. Se pueden encontrar múltiples prendas realizadas con este tipo de material. Por su cultivo y tratamiento ecológico es muy adecuada para pieles sensibles.


Se consigue del peinado del pelo de las cabras de Cachemira, una raza nativa de los Himalaya. En ocasiones esta fibra es mezclada con cáñamo. El cahsmere es sin duda uno de los más ecológicos y su calidad lo hace uno de los textiles más elegantes y duraderos. Si se quiere comprar una prenda de este material, hay que asegurarse de que no esté tratada con químicos, ni mezclada con otras fibras como el poliéster.


El pelo largo y fino de las alpacas de los Andes también es utilizado para la fabricación de textiles. Se caracteriza por su textura sedosa, brillo natural, peso liviano y extrema durabilidad. Por su contenido natural de lanoina y térmica, esta tela es ideal para utilizarla en climas calurosos y fríos permitiendo que la piel respire.


De las fibras del tallo de la planta de lino se obtiene un hilo con el cual se pueden fabricar telas. Este tipo de planta no requiere de pesticidas. Esta tela es fuerte, lisa al tacto, fresca y absorbente. Es mejor cuando está un poco arrugado, para que ahorres energía no planchándolo. Búscalo en sus tonos naturales o teñido con colorantes vegetales.


Se deriva del frijol de soya, sus fibras son suaves, sedosas y antibacteriales, por lo que es una gran opción en ropa interior y brassieres, de hecho ya la usa la marca Skinny.


La cannabis es cotizada como la máxima fibra ecológico por no requerir ningún químico para cultivarse, puede usarse para fabricar desde suaves pijamas y delicados camisones hasta telas resistentes y cuerdas fuertes. Desafortunadamente la cannabis no está bien regulada y por lo mismo se monitorea poco con qué químicos tiene contacto. Se dice que también es antibacterial, lo cual aún no ha sido verificado.



La industria textil siempre ha innovado con sus materiales, y actualmente esta tendencia se basa en generar textiles que tomen en cuenta el ciclo de vida de los productos. Esto junto a novedosas formas de reciclaje para aprovechar materiales y reducir más aun la huella en el planeta, acá algunos ejemplos de cómo esta industria está generando productos únicos y responsables:


Piñatex es un cuero vegetal innovador hecho de los residuos de las fibras de hoja de piña que se producen en el proceso de cosecha. Actualmente está en desarrollo en el Royal College of Art de Londres. Este material ofrece una alternativa ecológica, sostenible y real al cuero animal, creado por Carmen Hijosa, quien previamente trabajó como consultora en la industria de artículos de cuero en Filipinas. Durante su estancia en el país, se dio cuenta de que el cuero no sólo se estaba volviendo más escaso y caro, sino que el procesamiento del material se traducía en una considerable contaminación para el país. Por consiguiente, se dedicó a la búsqueda de una alternativa más ética y responsable con el medio ambiente, las fibras de los residuos de la piña se cortan en capas y se procesan como un fieltro. El textil se puede crear con diferentes espesores y también se puede procesar de diferentes formas, con el fin de crear diferentes tipos de texturas – texturas incluso similares al cuero. Se necesitan las hojas de aproximadamente 16 piñas para producir un metro cuadrado de tela. Puma y Camper han utilizado Piñatex en zapatos de muestra. Debido a sus propiedades antibacterianas, puede ser utilizado para usos médicos, tales como vendajes, así como para aislamientos de los edificios.



Una empresa italiana llamada Grado Zero Espace, desarrolló, una tela muy resistente similar al cuero y a la gamuza pero que es hecha a partir de setas (hongos).

Este nuevo material llamado Muskin, es similar al cuero y se maneja de igual forma pero tiene la ventaja de que el procese es libre de químicos tóxicos y el material es totalmente natural, ya que se extrae de la parte superior de las setas, cultivadas específicamente para esto. Se procesa de una manera muy similar a la del cuero animal, pero sin químicos. Según la empresa, esta ausencia de sustancias químicas hace que el material sea no tóxico, ideal para la fabricación de piezas que entran en contacto directo con la piel, además no promueve el crecimiento de bacterias y tiene una gran capacidad para absorber la humedad y luego soltarla. Estas características lo hacen ideal para ser utilizado también en plantillas, zapatos o correas de reloj, por ejemplo. El tejido también es naturalmente resistente al agua además es muy fácil producir setas de forma sostenible y requiere mucha menos agua y energía que el cuero animal, por no hablar del sufrimiento de estos seres.



Lyocell es el nombre genérico de la pulpa de madera, que se caracteriza por ser un material reciclable y biodegradable. La producción de tejidos con este material implica menos emisiones de carbono, uso de energía y de agua que las telas convencionales, además no necesita blanquearse con químicos, es naturalmente antiarrugas y no gastarás electricidad en plancharlo.



Los pañales ecológicos lavables están diseñados para mantener sana la piel de los bebés, evitar 3 toneladas de basura al planeta por bebé y evitar el gasto excesivo que implican los pañales desechables. Pensados en el ritmo moderno de los papás, implican el mínimo de tiempo y esfuerzo para su limpieza y esto se logra por medio de telas especiales que no retienen manchas ni olores y además son perdurables hasta un segundo bebé lo que prolonga el ahorro. Se pueden lavar en la lavadora y existen trucos prácticos como el papel arroz para atrapar la popó y solo depositarla en el excusado.


El Crabyon es mezcla de viscosa con chitin, un compuesto natural que se encuentra en los caparazones de cangrejos y otros mariscos. Es fácil de procesar porque su textura es suave, y puede teñirse. Se obtiene de los desechos de la manufactura de la carne de cangrejo, es biodegradable y después de ser procesado, también es hipoalergénico, aun para personas con alergia a los mariscos. Crabyon tiene propiedades antibacteriales y de control de olores.


El Sasawashi se basa en el papel tradicional japonés washi, el cual es creado con fibras de plantas y árboles. Este ingenioso material combina el washi con kumazasa, un tipo de bambú que crece en Japón, que tiene propiedades antibacteriales y desodorantes, además de ser transpirable.



La empresa Singtex, originaria de Taiwán, comenzó a integrar los posos de café en sus telas por sus propiedades para controlar los malos olores. En un principio, el café provenía de cafeterías cercanas a la empresa, pero el proyecto ha crecido y ahora las compañías fabricantes serán sus proveedoras. La tela se llama S.Café y es usada para hacer prendas para hacer deporte, ya que protege contra los rayos del sol, se seca rápido y absorbe olores. Marcas como Hugo Boss y Timberland la utilizan.




Crear telas a partir del plástico no es nada nuevo, pero la innovación de la B Corp Thread es generar un sistema cerrado de desechos con un impacto social positivo y mesurable. Después del terremoto de 2010 en Haití, el CEO de la marca tuvo la idea de convertir los desechos en un recurso para los ciudadanos. Actualmente, la empresa tiene centros de recolección en más de una decena de ciudades del país, además de ofrecer entrenamiento y educación sobre los desechos. La tela resultante, hecha con un 100% de materiales reciclados post consumo, se usa para generar productos como bolsas, además de que se han recuperado casi 200 millones de botellas de las calles de Haití.


Ford utiliza alrededor de dos pantalones de mezclilla reciclados por cada unidad de su modelo Fusion, así como 42 botellas recicladas. Para la empresa, estos materiales funcionan tan bien como los vírgenes, pero reducen el impacto de la fase de producción de sus vehículos. Esta convicción ha llevado a la marca a realizar alianzas estratégicas innovadoras, como su más reciente asociación con Heinz.



La diseñadora norteamericana Elizabeth Olsen y su equipo han desarrollado una línea de calzado fabricado con nuevos materiales reutilizados, una de sus innovadoras propuestas es la creación de una microfibra obtenida de restos de televisores. Los modelos de Olsen Haus aparecen en todas la revistas de moda y los calzan celebridades comprometidas en la lucha contra la contaminación, el cambio climático y la explotación de animales, solo usan materiales sostenibles, renovables y veganos para la confección de sus zapatos ecológicos. Materiales como algodón orgánico, tela, nylon, terciopelo, lino, corcho etc. No utilizan materiales procedentes de animales como cuero, piel, lana o seda. Las suelas son de goma y la cola que utilizan son a base de caucho vegetal, los tintes son vegetales y biodegradables. Los zapatos se fabrican de la forma más local posible. En los envíos intentan reducir al máximo la huella de carbono. En la oficina usan papel reciclado Y sus cajas de zapatos están hechas de materiales reciclados.  


Típicamente, las fibras sintéticas y naturales no se combinan en un solo tejido, ya que esto haría muy difícil separarlas cuando la prenda termine su vida útil. Pero la empresa Designtex creó una línea de telas en la que la parte frontal está hecha de lana suave biodegradabe y reciclable, mientras que la parte trasera está hecha de un material sintético. Esta tela está diseñada para que el final de su ciclo de vida, los materiales puedan separarse usando un sencillo proceso de esterilización.

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