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@2016 Patricio Junemann

Politica en Blanco sacrifica Inocentes

 

Entre llantos y gritos de auxilio contestaba María Ignacia, la pareja del presidente regional de la Juventud de la Unión Demócrata Independiente (UDI), Matías Huerta (24), cuando era agredida física y psicológicamente por él. «Mira como me dejaste la cara», expresó dando a entender que las agresiones físicas habían ocurrido minutos antes, como una advertencia hacia otro hombre, por una supuesta infidelidad. Huerta dejó su candidatura a concejal por Talca y renunció a la UDI. Ciertamente, pidió disculpas, luego de verse expuesto. Pero no bastó. «Hace algunos días se han conocido hechos que me involucran directamente, que no tienen justificación alguna y frente a los cuales siento una profunda vergüenza». Matías Huerta ejemplifica la «violencia de género», que generalmente se da contra el sexo débil.

 

Las Naciones Unidas definen la violencia contra la mujer como «todo acto de violencia de género que resulte, o pueda tener como resultado un daño físico, sexual o psicológico para la mujer, inclusive las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de libertad, tanto si se producen en la vida pública como en la privada». Matías Huerta es el ejemplo fidedigno de una situación más profunda, que corroe transversalmente a todos los integrantes de la política chilena, y no está sujeta solamente a una víctima femenina: el doble discurso. El doble discurso es una discrepancia entre lo que se dice y lo que se hace. ¿Por qué se exhibe una imagen que no tiene relación con la realidad, que se oculta cuando es negativa? Huerta anunciaba en Twitter que estaba en contra del aborto, y disparaba en contra de la violencia de cualquier tipo, y decía que debía haber diálogo. Sí: diálogo. Obviamente era una mentira después del trato brutal que le propinó a su novia. Parece que la inconsecuencia es pan de cada día en Chile. ¿Qué sucedió hace unos meses cuando la presidenta Michelle Bachelet dijo que se había enterado por la prensa de los negocios ilegales de su hijo? ¿Hay un doble estándar? ¿Hay un cinismo generalizado en todo el país?

 

Ya en el año 2002 el exdiputado democratacristiano Ricardo Rincón agredió a su expareja, Carolina Hidalgo Mandujano, dejándola con fracturas y diversos hematomas. Lo peor es que el hermano de la ministra Ximena Rincón quien pertenece a la Comisión Familia de la Cámara de Diputados y la periodista del canal CNN Mónica Rincón quien también se vió fuertemente afectada al dar la noticia de los hechos en los que estaba vinculado su hermano. Debido a este acontecimiento los militantes de la Democracia Cristiana, hoy piden la expulsión del partido con un documento firmado por 15 militantes que acusan al diputado de vulnerar los estatutos del partido.

 

Según consta en la denuncia por violencia intrafamiliar que estampó la relacionadora pública ante el 16 Juzgado Civil de Santiago en 2002, Rincón la tiró al suelo, golpeandola con los pies en todo el cuerpo y luego se sentó sobre ella agrediéndola repetidas veces con golpes de puño, especialmente en la nariz y mandíbula. Acto seguido, se fue, dejándola herida. ¿Cómo personas de tal calaña están en puestos de importancia? ¿Qué sucede en la vida íntima, que debería ser tranquila? ¿Por qué la vida personal no tiene nada que ver con la pública? Mentiras y engaños. Cinismo. ¿Será que hay una actitud de mentira descarada en los personeros políticos de hoy?

                       

Nabila Rifo (29) fue atacada una noche de mayo último, y la dejaron con una fractura de cráneo, sin piezas dentales y, lo que es peor, sin ojos. Nunca más verá a sus hijos. Todo es culpa de Mauricio Ortega, el atacante. De ahora en adelante, Nabila Rifo no verá la luz, estará en las sombras, y esto, su trágico destino, es lo que le está pasando a este país: todos tendremos un final cruento. Más o menos, todos seremos Nabila Rifo: estaremos en las tinieblas. Hay una ceguera generalizada, no se quiere ver la realidad. Se llenan la boca con lengua muerta, con discursos de propaganda y al final el ciudadano está perdido, con una invidencia propia de los que no ven lo que sucede realmente. Hay víctimas de un país representado por unos pocos que velan por sus propios intereses, y esto se perfila desde las altas esferas hasta sus instituciones como el Servicio Nacional de Menores (Sename). Por ejemplo, hablando de Ricardo Rincón, en el año 2009 mandó correos electrónicos a Claudia Bories, entonces directora del Sename en la Sexta Región, con currículos para tener en cuenta. «Claudia, estos son prioritarios, coméntaselo a Reinaldo y que tenga copia. Ojo, sobre todo Carlos Abarca y Rogelio. Feliz 2009». Abarca y Rogelio eran reconocidos democratacristianos de la zona. En 2009, cuando envió los correos, Rincón no era diputado. Sin embargo, sí lo había sido durante 1998-2002. También fue electo por los períodos 2010-2014 y 2014-2018. «Todos los que están cerca de un Gobierno tienen el legítimo derecho de sugerir personas para que trabajen o colaboren en cualquier ámbito. Sería un absurdo que sean los de oposición quienes den nombres de quienes tengan que trabajar o hacer asesorías. Es totalmente lógico y es solo una sugerencia, no una imposición. Cuando se trata de concursos y Alta Dirección Pública yo jamás he propuesto nombres, pero no es el caso del Sename», se defendió Rincón.                                                                            

Lo que sucede cada día en la política no se compara con lo que ocurre cada día en el Sename. Sin ir más lejos, un educador resultó herido luego de que intentara separar una pelea de dos jóvenes de 18 años al interior de la casa 7 del recinto. Uno de ellos tenía un cortaúñas adaptado como cuchillo, y atacó al profesor. Esta situación se da en el marco de las movilizaciones que mantienen los trabajadores de este centro, el cual está tomado por los propios funcionarios. No es el primer episodio de este tipo que ocurre en el mismo recinto, luego que un funcionario fuera atacado y sufriera ocho puñaladas y al día siguiente un gendarme fuera herido en el mismo centro. Para el gobernador provincial de Marga Marga, Cristián Cárdenas, las medidas de resguardo y control de ingreso de elementos peligrosos al interior de estos centros de régimen cerrado para adolescentes resultan complejos.

 

Sin embargo, se ha logrado evitar los denominados «pelotazos» lanzados desde afuera del recinto. Diversos funcionarios terminan heridos, hay una violencia manifiesta en estos centros, y las autoridades solo piensan en ganarse puestos de importancia para seguir profitando y engañando a ciudadanos como la malograda Nabila Rifo. Por la nula respuesta de la autoridad, ciertos trabajadores del Sename, agrupados en la Anfur, la Antrase y la Afuse, justificaron la medida en que el ministerio de Justicia y la dirección nacional del organismo no han cumplido ninguno de los anuncios destinados a mejorar las condiciones laborales y de atención de los menores a su cuidado, que también han resultado muertos. La toma de los Centros de Residencia Administración Directa (CREAD) Arica y Playa Ancha y el Centro Semicerrado y el Centro de Internación Provisoria y de Régimen Cerrado (CIP-CRC) de Limache, los trabajadores iniciaron el endurecimiento de la movilización por las «presiones» y «amedrentamientos» que acusan recibir de la autoridad. Violencia, muertes. Las condiciones al interior de muchos de los centros del Sename y sus centros asociados no son buenas. Hay problemas tanto de personal, de higiene, hacinamiento e infraestructura. También hay maltratos al interior, pero esto se sabía desde hace tiempo. Lo peor: en las últimas semanas se han dado a conocer distintos casos de muertes de menores de edad en centros del servicio que han conmocionado a la opinión pública. La furia que atacó a Nabila Rifo está presente.               

 

La ministra Javiera Blanco usó un léxico inapropiado al referirse a los problemas del Sename. En la sesión del último lunes de la Comisión Investigadora del Sename en la Cámara de Diputados, explicó un poco por qué el sistema que debiera dar cuidado y protección a menores ha sido por años descuidado: «Solo aclarar que hay una diferencia entre el concepto de vigentes y atendidos.

 

Uno es flujo y el otro es stock. Cuando yo hablo de ocho mil o en el caso de lo que había en 2013, que teníamos 9.770, hoy día tenemos 8.326 niñas, niños y adolescentes vigentes, es el stock». Cifras, números. Estadística. Los niños son considerados como un riesgo social, un stock. Tanto es, que una acusación constitucional es la que analiza presentar el diputado ex DC, René Saffirio, en contra de la ministra de Justicia, Javiera Blanco. El parlamentario independiente acusó a la secretaria de Estado de mentir sobre la cifra de menores fallecidos bajo la tutela del Sename desde el 2010 a la fecha. Y ha dicho: «Cuando la ministra habla de stock quiere decir que cada niño es concebido como un producto que genera utilidades. Eso es un niño para el sistema. Un voucher. Una mercadería». También ha expresado que la cifra de muertos en este centro no es la oficial. Según Saffirio, la cifra asciende a 477 niños y niñas, muy arriba de los 185 informados al Congreso, los que incluirían sólo a menores que se encontraban en centros de protección, excluyendo a los 292 menores infractores de ley. Otra vez la mentira, el doble discurso.                                                          

 

Ramón Farías (PPD), en entrevista con Diario y Radio Universidad de Chile, diputado integrante de la comisión investigadora del Sename, afirmó que se deben esclarecer las cifras, y descartó que exista un intento por falsear la información. Además, se manifestó contrario a la idea de una acusación constitucional, indicando que antes de cualquier acción se debe investigar. «Respecto a lo que dice el diputado Saffirio, yo creo que lo primero que se debe hacer es investigar. Hay una comisión investigadora y después de esa investigación nosotros podemos deducir si es que hay que pedir la renuncia o hay que hacer una acusación constitucional». Lo cierto que la violencia y la muerte están presentes y el Estado no cuida a los desprotegidos. «Todos los niños y niñas fallecidos bajo la tutela del Estado han sido informados a los tribunales, están todos los procesos administrativos como corresponde, cualquier persona que los pida los puede tener, aquí no hay nada que se esconda. Hubo un error, el servicio informó solamente los chicos de protección porque ese era el tema que se estaba viendo en el Parlamento, pero ahora pidieron los jóvenes infractores de ley, es como lógico que se va a aumentar el número de niños, niñas y jóvenes que no mueren en el Sename, eso tiene que quedar súper claro», expresó la presidenta de la agrupación de funcionarios del Sename, Alicia Del Basto. Cierto o no, ha habido pérdidas, niños muertos.

 

¿Quién es Lisette? ¿Otra víctima como Nabila Rifo, pero en otra escala? Lissette Villa Poblete (11) fue el tercer caso de muerte en un hogar bajo la supervisión del Sename en los últimos 24 meses. Su historia de abuso y desprotección no sólo le costó el cargo a la directora del Sename, sino que develó, otra vez, la cruda realidad de más de cien mil niños que están en manos del Estado.

 

Lisette falleció a las 21 horas en el hogar Galvarino, producto de un paro cardíaco. Intentaron reanimarla infructuosamente durante 45 minutos. Como Lissette, cada año son más de cien mil los niños que ingresan al programa de cuidado estatal —algunos en tratamiento y otros en hogares— después de ser, la mayoría, víctimas de maltrato, abuso sexual o porque sus padres no pueden cuidarlos. Ellos representan el 84,5% de los menores atendidos por el Sename, cifra mayor a la de adolescentes ingresados en centros penitenciarios (14,6%) o a los menores en programas de adopción (0,77%). «El domingo ella estaba esperando una visita de un familiar cercano, y esa persona no llegó. Ella tenía un estrés postraumático producto de un abuso sexual intrafamiliar. Eso la hizo estar bajo una terapia y un tratamiento puntual a raíz de sus vivencias», dijo Marcela Labraña, directora nacional del Sename que terminó renunciando. «No existe otra razón», aseguró después. La versión de la directora nacional sobre la muerte de Lissette despertó airadas críticas. Violó las reglas de confidencialidad del caso y abrió sospechas por la falta de personal capacitado y la administración de barbitúricos a la menor, lo que provocó su muerte.                                                                    

 

¿Quién es Tania? ¿Otra víctima como Nabila Rifo, pero en otra escala? Tania Ivana Osorio Yáñez (16) es otra perjudicada del «stock» de niños fallecidos. Murió el 15 de junio de 2016 en la residencia Pequeño Cottolengo de Rancagua. Había ingresado a los 7 años luego que el tribunal de familia de San Fernando decretara una medida de protección en su favor por encontrarse en peligro «moral y material».

                     

Puede que se haya actuado con negligencias en estas muertes, y que no haya habido un protocolo de parte de la gente del Sename. Ellos se defienden, en todo caso. Así lo ha hecho el sacerdote Álvaro Olivares, director de la residencia donde murió Tania. «Creemos que hemos actuado de acuerdo a los protocolos y no hemos incurrido en negligencia», dijo. Aseguró que incluso había un paramédico.

 

Lo cierto es que ya hay niños muertos, y aunque haya casos de doble discurso en la política, hay gente que quiere el bien común de la sociedad, sobre todo cuando el senador Alejandro Navarro, presidente de la Comisión de Derechos Humanos de la Cámara Alta, dijo que los casos de muertes del Sename no son hechos aislados: «Todo indica que es una situación permanente y ello requiere una investigación a cabalidad de los últimos 10 años, independientemente de las prescripciones penales, se requiere saber la verdad. El Sename ha actuado con opacidad y la sociedad chilena tiene derecho a saber cuáles son las circunstancias en que han fallecido estos niños a cargo del Estado», precisó.          

 

Una historia triste, como un niño sin familia. En el Sename hay cientos de casos que salen a la luz cuando alguien muere. Se trata de personas anónimas, lo que nadie ve, pero hay un sufrimiento adyacente. Se cree que hay casos de niños muertos que no han salido a la luz pública, ocultos por un sistema con carencias que van saliendo a la luz pública con cada nuevo caso. Uno de ellos se habría ahogado en un canal y el otro se trataría de un lactante menor de edad. El Sename confirmó la muerte de los dos menores, señalando que habrían ocurrido en el año 2000 y 2003. «Hay un largo historial de fallecimientos que han pasado inadvertidos o han sido ocultados por el Sename en los últimos años. Extraoficialmente son más de 30 casos. Según los antecedentes preliminares, en el caso de esta niña, queda en evidencia que el servicio no tuvo la capacidad para poder ejercer su cuidado pleno. Y eso puede acarrear una responsabilidad penal. Lo vamos a investigar. El gobierno tiene que reaccionar», asegura Alejandro Navarro, quien hace algunos días solicitó a la ministra de Justicia la renuncia al director del Sename, Hugo Herrera, tras haber ocultado información sobre la existencia de 1.334 niños en estado crítico al interior de los centros del organismo.

 

De hecho, se quiere exhumar a los cuerpos para iniciar una investigación de fondo. La ausencia de autopsia originó la orden del fiscal regional de Los Lagos, Marcos Emilfork. «He solicitado al Servicio Médico Legal la conformación de un equipo de expertos, de un equipo de peritos especial y multidisciplinario para apoyar esta investigación. Esto fue materia tratada en la reunión que tuvimos el viernes en el Servicio Médico Legal en Santiago», aseguró. También se ha destapado la olla con el tema monetario. «Aquí claramente hay un incentivo perverso con estos centros, porque por un lado prestan un servicio que a todas luces parece cuestionable por los escasos resultados de las intervenciones, y por otro se les paga una subvención por retener a niños en estos lugares sin que medie una evaluación por los avances o logros alcanzados», dijo la diputada Marcela Sabat, miembro de la comisión investigadora del Sename.

                                      

La negligencia se ha apoderado del sistema. Así es posible que gente como Matías Huerta sea capaz de golpear a su novia y no predicar con el ejemplo, o que una mujer como Nabila Rifo sea atacada por su pareja, o que los niños muertos del Sename sean sólo «stock» para la ministra Javiera Blanco. Hay una crisis valórica, y lo que es peor, un doble discurso en los personeros que manejan el país. Lo cierto es que hay una podredumbre cuyo aroma no puede dejar de impactar.

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