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@2016 Patricio Junemann

Paren el juicio, usemos Tinder.

August 12, 2016

 

Yo —independiente de la opinión popular— no soy mujer y no he vivido las maravillas ni las dificultades que trae consigo ser parte del género. Sin embargo, a pesar de que nunca seré biológica, sí me intriga y fascina el querer desentrañar a la mujer psicológica, porque estoy rodeado de féminas maravillosas a las que quiero entender y a pesar de las dificultades de aquello, debo hacer mi mejor intento. Y como hace poco comenté mi punto de vista de una particular aplicación de citas para caballeros, decidí que iba a tomar mi lápiz naranjo con goma rosada y el cuaderno con espiral e iría a preguntar a cuanta mujer pudiera: ¿Qué provoca Tinder a las mujeres?.

 

No es ningún misterio que las mujeres usan Tinder, pero es difícil encontrar a la escurridiza que lo reconoce abiertamente, sin sentir vergüenza o se ahogue en mil contradicciones. Y cómo no complicarse si vivimos rodeados de entes que nos dicen cómo es bonito conocer a alguien y cómo no, que debemos encontrar a nuestras parejas por amigos, trabajo o reuniones sociales, pero es casi imposible, porque al buscar en esos círculos todo lo que encontramos es una sola cosa: gente pegada a sus teléfonos —en Tinder o en PokémonGo—. Y es ahí cuando uno se da cuenta que queramos o no la tecnología es nuestra compañera más fiel y es iluso pensar que podemos seguir viviendo nuestra vida amorosa bajo los rígidos  y bastante aburridos  cánones del siglo XX, cuando todo nuestro entorno nos obliga a modernizarnos. Y a pesar que lo entendemos, aún da vergüenza admitir que tenemos nuestra mejor foto en exhibición para que un montón de extraños le den “like”.

 

Y he aquí la contradicción, porque es placentero apretar un botón y visitar la multitienda de las citas, donde puedes estar eternamente “vitrineando”, donde encontramos cual adicta a las compras ese regocijo que provoca el acumular “match”. Y… ¡Que agradable es tener match! porque es tan adictivo, tanto que no importa si no hablas a nadie, el solo saber que te encuentran atractiva es suficiente para tener esa aplicación en tu celular, abrirla en ratos de ocio y ver cuantos hombres —más o menos de tu gusto— te encuentran bella. Pero qué pasa cuando en un día de ocio, entre corazón y equis, te encuentras con un conocido: muerte, desolación, paro cardiaco. Porque es poco decoroso reconocer que nos satisfacemos con tan mal vistos medios, no queremos que nos juzguen y paradójicamente, ¡nos preocupamos de la opinión de personas que están en la misma!.  Por esto, la columna de hoy no es para la mujer que usa la aplicación con orgullo y hace lo que quiere sin tapujos, ella ya sabe. Hoy te hablo a ti, señorita tímida y preocupada por el anonimato, pero que quiere disfrutar de las bondades que puede brindarle el abrirse al mundo en un solo swipe. 

 

Tinder está lleno de hombres y hay de todo tipo: el que solo quiere hablar de la ex, el eterno soltero, el que terminó hace dos horas y hasta el que te va a hacer pagar la cuenta si tienes la desdicha de salir con él. Así que ármate de paciencia y tenacidad, por que la expertas en recibir like coinciden siempre en lo mismo: “Al final, lo que más aburre es iniciar conversaciones una y otra vez”. Y como no, si con cada cita o conversación fallida, pareciera que el mercado de hombres es cada vez menos fiable. Así que tómalo con liviandad y paciencia tindera neófita. No te compliques pensando en el “que dirán”, no te compliques evaluando cada detalle inconográfico de las fotos que encuentras —porque no, que tenga una foto en Orlando con un delfín no significa que quiera nadar por las aguas de tu femineidad—, pero sobre todo no te preocupes por que salga una columna en internet que te dice que debes hacer o sentir, ¿Qué es un reflejo de la sociedad en deceso?, ¿Qué es una desvalorización de las relaciones de carne y hueso?, ¿Que es un… ¡¡Ahhhh!! ¿Qué importa? Si en la guerra y en el amor del siglo XXI, todo se vale.

 

Al final, entrar en esto es ir a buscar una aguja en un pajar, es perseguir a ese hombre brillante y atractivo entre un mar de pasto seco que se ve muy parecido, pero no es igual. Y sin querer desanimarte así es siempre, en Tinder y en todos lados. Encontrar pareja es difícil… al menos el celular te da el catálogo. Personalmente recomiendo que mientras no aparezca el indicado, nos relajemos: ¡Demos like!, ¡ Conozcamos gente!, ¡Dejémonos de prejuicios!, porque tal como decía mi abuela en el campo “peor es mascar lauchas”.

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