El Chemsex ya tiene su primera víctima fatal, y la moda esta cada día más presente en la noche Santi

Se comenzó consumiendo durante la noche, en fiestas electrónicas, pero ahora ocurre sobre todo en domicilios particulares, el carácter privado de estas fiestas hace más complicado el control, aun así en Santiago se estima que cada fin de semana hay varias fiestas de este tipo, frecuentemente de madrugada después de una noche de baile y luego de consumir drogas, se dirigen a lugares en los cuales la fiesta sigue de otra manera.

El “chemsex” se podría describir como Sexo bajo la influencia de drogas, normalmente metanfetamina cristalizada, mefedrona, gamma-butirolactona (GBL) y gamma-hidroxibutirato (GHB), en menor medida también pueden contar con cocaína y ketamina, a menudo se combinan para facilitar sesiones sexuales que duran varios días, con múltiples parejas.


Todas, a excepción de la ketamina, son drogas estimulantes que suelen aumentar la frecuencia cardíaca y la presión arterial y desencadenar sentimientos de euforia; mientras que la metanfetamina cristalizada, el GHB, el GBL y la mefedrona potencian la excitación sexual.


Se cree que la mefedrona y el GHB empezaron a aparecer de manera generalizada en la ciudad en 2011 o 2012, procedentes de Estados Unidos lugar de donde viene esta moda, la diferencia de precio con la cocaína y el MDMA, además de sus características de exaltación sexual, le dan un plus a este tipo de drogas, mercado tan desconocido que apenas se combate su consumo.


Para Hannah McCall, que trabaja como enfermera sénior en el Central and North West London NHS Foundation Trust, “la creciente popularidad de las chemsex puede estar aumentando el riesgo de VIH y otras infecciones de transmisión sexual en los usuarios, así como graves problemas de salud mental por la consiguiente dependencia de drogas”.


Y en este caldo de cultivo de contagios potenciales de VIH, no existen aún estudios que avalen de manera concluyente si esta práctica ha incrementado la incidencia del virus. “No existe evidencia todavía que muestre esta causalidad”, afirma Sergio Torres Rueda, investigador colombiano que trabaja en la School of Hygiene & Tropical Medicine de Londres.

. “Existe un incremento en el riesgo ya que los hombres tienden a tener más parejas sexuales cuando están participando en dichas actividades debido a los efectos desinhibitorios de estas drogas”,pero ante la falta de datos, ¿qué se puede hacer para evitar las posibles consecuencias de esta práctica? “Las intervenciones en este campo deben ser de reducción de daños”, nos explica Torres Rueda.


“Un gran problema dentro de las chemsex es la sobredosis o dosis incorrecta que lleva a problemas médicos”.

También es necesario que las mediaciones sean, hablando de manera más amplia, psicoterapéuticas. El uso de estas drogas dentro del contexto sexual está ligado a motivaciones psicológicas complejas, abarcar este tema solamente por medio del ángulo de la salud sexual no captaría la complejidad del fenómeno, las personas no creen que tengan una adicción porque no les afecta a otras esferas de la vida cotidiana, no es como el consumo de otras drogas, que sí puede afectar más claramente al desempeño laboral o a otras áreas de la vida, recalca.


La falta de estudios sobre la composición real de estas sustancias y sus efectos a largo plazo, así como de la definición del riesgo vinculado a esta práctica, provoca que los expertos pidan prudencia. Mientras, solicitan un mayor apoyo de las autoridades sanitarias para continuar luchando.


A inicios de 2015, Henry Hendron podía pensar que lo tenía todo: una exitosa carrera como abogado y representante de políticos de alto perfil, un departamento en el corazón de Londres y una feliz relación amorosa.


Pero en los últimos años, había quedado atrapado en el chemsex, fue entonces, como en cuestión de semanas, su vida quedó en ruinas, en esa misma época, Hendron había comprado mil Libras de mefedrona y GHB conocida también como G, para compartirlas con su novio de 18 años Miguel Jiménez.


Era una tarde normal de lunes, habíamos llevado nuestro perro al veterinario, cenamos, tomamos un poco de vino y luego, a medianoche, él simplemente propuso que nos drogáramos, yo trabajaba al día siguiente, así que no me drogué en ese momento, pero él sí, tomó un poco de G, fue una experiencia agradable y nos fuimos a dormir, pero cuando me desperté, él estaba muerto, a mi lado, nunca antes había visto a una persona muerta, cuando lo volteé, estaba morado y su cara estaba congelada, recuerda.

El joven dice que intentó practicarle reanimación cardiopulmonar para revivirlo, mientras esperaba a que una ambulancia llegara a su departamento en Temple, en el centro de Londres, los paramédicos, que llegaron junto con oficiales de la policía de Londres, trabajaron tres cuartos de hora, pero no pudieron salvar a Miguel.


"Creó que lloré, estaba en otro lugar mental, de repente, todo mi mundo había colapsado y había pasado de estar feliz y saludable, en una relación amorosa, a un mundo con una gran interrogante".

Hendron, que contó su experiencia a la BBC, dijo que la muerte de su compañero pesa fuertemente sobre sus hombros, en la corte de justicia Old Bailey, de Londres, se declaró culpable de dos cargos de posesión de drogas y de intento de proveerlas, fue sentenciado en mayo, el juez del caso lo sentencio a 140 horas de trabajo voluntario, aunque la sentencia no es tan drástica, la tragedia significa el fin de una exitosa carrera como abogado, antes de conocer la sentencia dijo que nunca busco comprensión ni espero un trato especial de la corte, el acepta completamente su responsabilidad por la situación y la muerte de su novio.


El juez dijo a Hendron: “tengo en cuenta la angustia que siente por la muerte de su pareja y la carta muy emotiva de su madre en la que lejos de querer que seas castigado, está a su lado”.


El ex productor de la BBC Alexander Parkin, de 41 años, quien le vendió las drogas, también estuvo en la corte y fue condenado a una orden de la comunidad con 200 horas de trabajo no remunerado. Él perdió su trabajo como resultado del caso.


Pero sobre todo, Hendron advierte sobre las drogas usadas en el chemsex, que están destruyendo la vida de muchos jóvenes, así como destruyó la de su novio y la de él mismo, y es que existe una mezcla de tres drogas llamada la trinidad maldita que cada día es más común en nuestro país:


La mefedrona (o meow meow) es un polvo de colores que actúa como un poderoso estimulante y está relacionada con el éxtasis y otra droga conocida como speed. Los efectos pueden incluir euforia, estado de alerta, pero también paranoia, ansiedad y vértigo. Los riesgos también son calor excesivo y hasta la muerte.


La metanfetamina pertenece a la familia de las anfetaminas y es conocida por desinhibir. En los casos de sobredosis, puede causar infarto, daños pulmonares, renales y gastrointestinales, y en las peores situaciones, un estado de coma y la muerte. Su uso prolongado en el tiempo puede dañar el cerebro.


El gamma hidroxibutirato (GHB) y el gamma butirolactona (GBL) generalmente se venden como líquidos. Tienen un efecto sedativo que puede durar hasta siete horas y producir sentimientos de euforia. Los riesgos incluyen pérdida de la conciencia, estado de coma y muerte.


¿Pero quiénes son estas personas? En la experiencia de Henderson, mucha gente como él, profesionales, que trabajan durante la semana, "La mayoría de personas que participan en estas fiestas de sexo y drogas, tienen trabajos a tiempo completo. No es una figura que la gente que no es parte de ese mundo reconocería", el problema está más extendido de lo que la gente cree y está aumentando, está aumentando porque las drogas son baratas y están en todos lados.”.


El consumo de drogas con fines sexuales viene registrándose desde hace aproximadamente una década, aunque hay elementos que han contribuido a la extensión de este fenómeno como la creación de aplicaciones de geolocalización y el turismo, Además de utilizar las aplicaciones, los interesados en participar en estas fiestas acuden a los bares de sexo o emplean las redes de contactos que crean quienes las frecuentan.


Hendron dice que él iba regularmente a Colombia, país natal de Miguel, donde fue enterrado, y que conoce a su familia, incluida a su madre, “es horrible perder a un hijo, especialmente a los 18 y por culpa de drogas”, para empeorar las cosas, no toda su familia sabía que él era gay, así que tuvieron muchas noticias al mismo tiempo".


A tanto a llegado la situación en Europa que la FELGTB ha lanzado una campaña para reducir los riesgos del "Chemsex", "Una app te ayudará a decidir con quién, pero no cómo" es uno de los mensajes de la campaña, que se ha difundido en la página web de la federación, con el lema "SafeChemsex".


La campaña advierte de los peligros que conlleva esta moda y hace un llamado a tomar precauciones para evitar los riesgos derivados del consumo de drogas y de las enfermedades de transmisión sexual .En la web de la Felgtb se ha colgado un vídeo para su difusión a través de las redes sociales con el objetivo de sensibilizar al colectivo potencial consumidor de estas fiestas. Entre otras recomendaciones, instan a los participantes a informarse sobre las sustancias que consumen y sus posibles efectos, fijarse una hora límite para dejar la sesión y espaciar la asistencia a estas fiestas.



Estas sustancias son mucho más peligrosas cuando se consumen con alcohol, recordado es el caso de los intoxicados de una conocida local nocturno de Viña del Mar, y es que en Chile como en el resto del mundo no existe cultura con respecto al consumo de drogas, y al decir cultura me refiero a no meterte a la boca lo primero que ves, muchísimo menos mezclarlo con bebidas alcohólicas, sigue una de mis primeras leyes de vida, antes de hacer algo, INVESTIGA!!!


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