¿Que es el Slow Sex?


Hace un tiempo me invitaron a un programa de radio para hablar de esta nueva tendencia. El tema me encantó. ¿Cómo no va a ser importante recalcar que el sexo, como actividad sensorial, afectiva e intima requiere de tiempo, ritmo y compás!

En simple, el Slow Sex más que sexo lento significa SABER IR DESPACIO. Y No seas literal, no se trata de alargar el acto amatorio, hacerlo una fomedad, acariciar tan lento que tu amante se duerma… no! Se trata de respetar la cadencia de dos cuerpos excitados, en movimiento y sincrónicamente estimulados.

En el sexo, el foco está en el proceso amatorio, no en el producto. No se trata de tener una relación sexual para conseguir un orgasmo, una penetración o una eyaculación. En este contexto la denominación SLOW SEX otorga tribuna a lo más importante de una relación sexual; esto es el proceso de recíproca estimulación excitatoria.

El Slow Sex como tendencia mundial ha sido relacionada con la práctica sexual tántrica, quizás para alejarlo de Occidente donde el sexo, en algunos extremos, ha llegado a ser una tarea más del día que hay que realizar con eficiencia, con bajo costo de tiempo y alto beneficio. El Slow Sex revalida el sexo como actividad de goce y disfrute, sin límites de tiempo y sin exigencias a priori.

Un concepto de placer asociado a la confianza, el bienestar, la sensorialidad, la creatividad, incluso la unión espiritual en el acto sexual, para lograr la trascendencia.

En el Slow Sex no hay un preámbulo, no hay una “previa”. No hay un espacio de menor valor sexual (las caricias) y otro de mayor valor (la penetración). Tener un acto sexual nos involucra en un acto circular, en un ir y venir de estimulaciones donde no hay un principio y un fin…

Esta tendencia pone sobre la mesa el “para qué” tenemos sexo y esto es muy interesante. Si tenemos sexo para tener un orgasmo o varios, para funcionar y esto no siempre resulta, entonces preferiremos dormir o ver tv antes que tener sexo. Si al tener sexo lo que buscamos es un encuentro con el otro, es un rato de relajo, una relajada estimulación corporal, un buen momento de placer sensorial, entonces nos será más atractiva la oferta de apagar y dejar a un lado el aparato tecnológico de turno.

El Slow sex nos conecta con algo más que “un beso por aquí, una caricia por allá, penetración.. y buenas noches cariño”. Se trata de alimentar el deseo con detalles “un mordisco ligero en el cuello, una mano que acaricia, una sonrisa cómplice, un beso prometedor, una actitud más relajada, una atención especial, disposición a tocar y ser tocado, disfrutar todas las expresiones de nuestro amante, interrumpir, reír, observar, dialogar y admirar…. Penetrar y volver a jugar con la caricia tenue sobre la mejilla, el pelo, la espalda o los pies” No hay un orden, ni un ritmo, ni un quehacer especifico para lograr nada… de hecho no hay que lograr nada… no hay que pensar si llegaré porque no voy a ninguna parte… no hay una meta…

Ahora bien, cuidado con caer en la trampa de sobrevalorar este tipo de encuentro por sobre otro. Una vida sexual requiere de todo un poco, lo importante es el asombro así como tener muchas y atractivas formas de jugar el juego del amor.


Renata Ortega, Psicóloga, acupunturista, experta en Sexólogia y terapias de pareja


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